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Medio centenar de personas se concentraron ayer en la Plaça Constitució de Maó para mantener viva la llama de la movilización por unas pensiones dignas. La manifestación, convocada por los sindicatos UGT y CCOO, volvió a evidenciar el malestar de los jubilados por la pérdida de poder adquisitivo a la que les condena la «ridícula» subida de sus pensiones, muy por debajo del IPC.

«Somos gente mayor, pero no somos tontos», aseguró micro en mano Pere Pons, presidente de la Federació de Gent Gran de Menorca. La frase resumió el sentir de una protesta que contó con el apoyo de un pequeño grupo de turistas del Imserso de Málaga y que fue mucho menos concurrida de lo que los organizadores hubieran deseado, más aún teniendo en cuenta que solo la citada federación agrupa a unos 9.000 pensionistas menorquines.

El secretario general de CCOO en Menorca, Antonio Soria, advirtió que «no vamos a parar» hasta conseguir los objetivos que persiguen. Resumidos: la recuperación del poder adquisitivo de todas las pensiones, que ninguna esté por debajo del salario mínimo interprofesional, que este salario mínimo sea suficiente para vivir dignamente y que todas esas medidas estén garantizadas por la Constitución. «Rajoy se está riendo de la sociedad», lamentó Soria, quien coincide con su homólogo de UGT, Servando Pereira, en que la subida planteada en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado es «claramente insuficiente y un chantaje», teniendo en cuenta que no se aplicará si las cuentas no reciben el apoyo suficiente.