No tratar las palmeras supone una reacción en cadena que favorece la infección de otras. | Sergi García

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La plaga de picudo rojo acecha sin control a todas las localidades de la Isla. «Hay palmeras afectadas en toda Menorca», afirma el coordinador insular del GOB, Tofòl Mascaró. Aún así, las palmeras de Ciutadella han sido las más resentidas últimamente puesto que ha sido el municipio donde el escarabajo ha aparecido más tarde.

Ante la situación, tan solo se realizan actuaciones a nivel municipal, ya que tanto el Govern como el Consell dejaron de trabajar en el control de esta plaga para centrar sus esfuerzos en controlar la Xylella fastidiosa, dado que se trata de una bacteria que afecta directamente a una actividad económica estratégica como es la agricultura.

En cambio, desde los diferentes ayuntamientos están haciendo frente a la proliferación del picudo rojo aplicando el tratamiento correspondiente a las palmeras que se encuentran en zonas o parcelas municipales. En Ciutadella, por ejemplo, se destina una partida 21.000 euros al año para cuidar y prevenir a un total 480 palmeras. Desde la Corporación aseguran que, de momento, subsisten todas ellas, a pesar de que algunas sí han estado afectadas por el escarabajo.

Pequeños solares

«Me consta que los ayuntamientos están trabajando sobre la plaga y, en general, los propietarios de grandes solares también están actuando. Pero el problema se encuentra en el pequeño solar», señala el director insular de Medio Rural, Miquel Truyol.

Según lo establecido en el Decreto de Sanidad Vegetal del Govern, es responsabilidad de cada propietario tratar sus propias palmeras. Con lo cual, depende los particulares actuar para salvar las palmeras afectadas por el picudo rojo.

De lo contrario, si estos dejan morir las palmeras se inicia una cadena muy difícil de controlar, ya que de cada una de ellas pueden llegar a salir hasta 1.000 escarabajos, que irán a parar a otras. «Una palmera que no se trata es un foco de infección para todas las demás a su alrededor», confirman especialistas en el sector. Por ello, concluyen que una de las causas por las cuales el picudo rojo sigue colonizando las palmeras es por la falta de actuación por parte de los propietarios particulares.

En este sentido, en algunos casos la falta de actuación se debe al desconocimiento general que existe sobre la manera de proceder o, incluso, de a quién le corresponde actuar. En otros, el coste económico de los propios tratamientos también frena a los particulares. El precio de estos depende de la cantidad de palmeras a tratar, de su tamaño, del tipo de tratamiento que puede ser más o menos ecológico o de su localización, ya que las empresas tienen en cuenta el transporte, pero un precio anual aproximado por palmera rondaría los 200 euros.

De cualquier forma, no hacerlo supone una falta leve y puede ser denunciado ante la administración. El Consell, en este caso, podría abrir un expediente al propietario.