Este verano se han reparado los molinos del parque de Milà | Gemma Andreu

TW
3

Las energías renovables han cerrado 2018 con un peso específico del 2,1 por ciento en el conjunto de la generación eléctrica de Menorca, el peor registro de la serie histórica justo en el momento más inoportuno, cuando la ausencia de cable de interconexión eléctrica con Mallorca impide la importación de energía y deja la Isla sin ayuda exterior para cubrir la demanda. La consecuencia es lógica. A pesar del leve descenso del consumo, la central de Maó, que funciona con fuel y gasoil, ha batido su récord de generación, con un aumento interanual del 13,3 por ciento y el consecuente incremento de las emisiones contaminantes.

La pérdida de importancia de las energías renovables responde a un doble factor. El principal ha sido el descenso de la generación en los parques fotovoltaicos. El balance anual es de 6.471,5 Megavatios hora (MWh), un descenso del 10,2 por ciento en relación a 2017 y del 38 por ciento en comparación con el año 2011. Desde el mayor de ellos, el de Son Salomó, lo justificaban ayer por las condiciones meteorológicas, con más cielos nublados que el año anterior, y también, aunque en menor medida, por el efecto del gran apagón, que obligó a parar la producción al no poder inyectarla a la red.

Por contra, el único parque eólico de la Isla, el de Milà, ha vivido un incremento cercano al 30 por ciento en la producción, aunque cabe recordar que venía de un 2017 horrible en que la generación cayó estrepitosamente, a la mitad en relación a los registros habituales, a consecuencia de las averías prolongadas que sufrió y al largo proceso administrativo para solventarlas. La reparación de los molinos en verano, que no fue plenamente operativa hasta octubre, le ha hecho recuperar producción, pero menos de lo que se podía esperar. La razón, según explican los responsables del parque, es que 2018 ha sido el segundo año con menos viento desde que abrió el parque. A perro flaco –y hasta la fecha las energías renovables en la Isla lo son– todo son pulgas.

También el parque eólico sufrió las consecuencias del cap de fibló. El fallo en la red eléctrica provocó averías. Tardaron doce horas en poder arreglar un grupo y para reactivar el resto tuvieron que esperar a la apertura de los puertos, una piedra más en el camino. Entre todos esos factores se explica que los 3.781 MWh producidos en 2018 estén tan lejos de los 6.463 que, por ejemplo, se contabilizaron en 2012.

El esperado incremento de la producción de la central de Maó se ha visto agravado por un comportamiento especialmente negativo de las energías renovables, que no han podido paliar, aunque fuese mínimamente, la falta de cable. Ese 2,1 por ciento de producción renovable está lejos de otros valores que se han registrado. Desde 2016 ese porcentaje de generación renovable no bajaba del tres por ciento y en 2012 llegó a acercarse al cuatro por ciento.