Misa solemne del 300 aniversario. El obispo Francesc Conesa presidió ayer tarde, con el clero diocesano, la misa solemne para conmemorar los tres siglos de la consagración de la iglesia de Santa María de Ciutadella como Catedral de Menorca. | Josep Bagur Gomila

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El obispo de Menorca, Francesc Conesa, proclamó ayer tarde que «la catedral nos une a todos, porque aunque esté en una ciudad concreta, es para toda la diócesis. La catedral es casa y hogar de cada uno de los cristianos que viven su fe en esta Isla».
Conesa Ferrer glosó el doble significado del edificio material de la Catedral y el templo espiritual que formamos los cristianos en la homilía de la misa solemne del tercer centenario de la consagración de la iglesia de Santa María de Ciutadella, hoy catedral de la diócesis.

«Esta conmemoración no nos invita solo a admirar el edificio material de nuestra catedral; nos ofrece, sobre todo, la ocasión de pensar que la verdadera Iglesia está formada por las piedras vivas que somos cada uno de nosotros», añadió. Para el pastor de la Iglesia de Menorca, «nuestra catedral es un símbolo de lo que somos y estamos llamados a ser. Cada cristiano, con su vida entregada a Jesucristo y al anuncio del Evangelio, contribuye a la construcción del verdadero templo de Dios, la catedral espiritual de Menorca. Estas piedras que vemos son preciosas, pero mucho más preciosa es nuestra vida y el testimonio de nuestra fe».

Abrir puertas y ventanas
Francesc Conesa subrayó que «tanto el edificio material de la Catedral como el templo espiritual que formamos los cristianos tienen que ser realidades abiertas a todos. La catedral no puede estar cerrada en sí misma. Hace falta abrir puertas y ventanas para que corra el aire». Añadió que «hemos de ser comunidades acogedoras, abiertas a recibir a todas las personas, sin prejuicios ni condiciones preestablecidas».

Este esfuerzo queda recogido en el programa pastoral que ya está desarrollando la diócesis de Menorca. Para el próximo curso 2019-2020 ha fijado como objetivo principal ser una Iglesia abierta que saber acoger a todos.

Bartolomeo Castelli, el obispo teatino que consagró la Catedral en 1719

Hace 300 años que fue consagrada la iglesia de Santa María de Ciutadella, hoy Catedral de Menorca. Fue Mons. Bartolomeo Castelli, obispo de Ma-zzara di Vallo (Sicilia), quien presidió la solemne ceremonia el 18 de junio de 1719. Aquel prelado teatino había llegado poco antes al puerto de Maó en un barco capturado por los británicos. Como el gobierno inglés de Menorca había impedido durante años la visita del obispo propio, que era el de Mallorca, la llegada de Mons. Castelli fue aprovechada para visitar las parroquias, administrar la confirmación y también consagró la actual Catedral.