11.20 horas. Parking de Cala Mitjana, en la entrada de la urbanización de Cala Galdana. Una línea de conos prohíbe el paso. Está cerrado. Las 370 plazas disponibles ya están ocupadas. Y no cabe nadie más. Poco después, cinco vehículos se detienen en el lateral de la carretera a la espera de que el aparcamiento vuelva a abrirse. Nervios de algún conductor que acaba la paciencia. Estacionan sobre la zona habilitada para el autobús que se ve obligado a cargar y descargar pasajeros en medio de la vía. Con siete coches a la espera, el colapso se traslada hasta la rotonda de entrada a la urbanización. El caos está servido.

La saturación no es nueva. Cada año hay períodos de masificación, en especial, en lo que se refiere a las playas vírgenes más famosas de la Isla cuyos turistas desean conocer, bañarse e inmortalizar a golpe de foto. Pero este año la situación de colapso del parking de Cala Mitjana se ha avanzado. A finales de junio ya empezaron los problemas de espacio al completarse el aforo disponible y, también, las retenciones en la rotonda de acceso a la urbanización. Esta situación obliga a la Policía Local de Ferreries a tener que intervenir con frecuencia para desatascar la zona.

Pero este colapso se ha agravado, ha ido a más, porque el aparcamiento es utilizado no solo por aquellos bañistas que visitan Cala Mitjana sino también por quienes van a Cala Galdana, Trebalúger y Macarella. Y es que, el cierre al tráfico rodado particular a la playa de Ciutadella ha trasladado el overbooking a esta urbanización.

Este martes la Policía Local acudió a la zona en dos ocasiones durante la mañana. Este miércoles tuvo que intervenir una vez. Y esto ocurre a diario. No es para nada una situación puntual.

El parking se llega a cerrar hasta en tres ocasiones entre las 11 y las 13 horas. Se vuelve a abrir cuando hay vehículos que abandonan la zona. El martes fue el primer día que el informador tuvo que cerrar antes, sobre las 11 horas. Hasta entonces se colocaban los conos indicativos en torno a las doce del mediodía. Ayer fue a las 11.20 horas. Y todo apunta que la situación se va a agravar a medida que avance el verano.

El Consell, a través de una colaboración con el Ayuntamiento de Ferreries, ha contratado a un controlador que se dedica a ubicar los vehículos para rentabilizar al máximo el espacio. Antes no existía esta figura. Estará en la zona tres meses, en concreto, hasta el 15 de septiembre entre las 10 y las 14 horas. Y aunque la medida ayuda a mitigar el problema, Ferreries lo considera insuficiente. Así lo asegura el jefe de la Policía Local de Ferreries, Simón Bosch, quien invita a los responsables del Consell a pasearse por la zona y comprobar in situ la realidad que se vive. Advierte que una persona para el control de cerca de 400 plazas es completamente insuficiente cuando en parkings de menor capacidad la cifra de controladores se multiplica o incluso triplica. Habla incluso de una medida discriminatoria si se compara con el resto de aparcamientos controlados. El Ayuntamiento de Ferreries pide dos vigilantes, lo que permitiría un control mucho más adecuado y se evitaría el colapso que se crea en la carretera.

La alcaldesa de Ferreries, Joana Febrer, confirmaba ayer un problema que va a más. Y que este año ha empezado con anterioridad. Y reflexiona que la situación obligará a hacer un replanteo de la movilidad en la Isla de cara al próximo año. Cala Galdana y Cala Mitjana no dan abasto, viven un alud de coches.