Historia de tres empresas familiares. Isidro Bellota de Autocares Torres, Joan Carrés de Pou Nou y Rosa Cardona de la Agencia Cardona, con Josep Pons Fraga, editor de «Es Diari» | Gemma Andreu

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El emprendedor que un día puso en marcha un proyecto empresarial es la primera clave del éxito de las empresas familiares que luego han tenido continuidad y alcanzan singladuras superiores, en algún caso, a los cien años. Tanto Isidro Bellota, de Autocares Torres, como Rosa Cardona elogiaron las respectivas figuras que dieron valor a la idea de la fundación de un negocio y al esfuerzo que supuso después su consolidación de la mano de sus respectivos sucesores.

La sucesión es precisamente uno de los grandes retos actuales para este tipo de modelo empresarial. La libertad de quienes han de tomar el relevo y las oportunidades profesionales que se abren en otros ámbitos de actividad apareció en las intervenciones del foro celebrado la tarde de este miércoles en el Centre de Convencions de Es Mercadal. La expectación generada llenó la sala.

No hay caminos iguales, aunque a veces aparecen sorpresas inesperadas como la que relató Joan Carrés, quien no esperaba que su hijo continuara el proyecto de Pou Nou que comenzó tres décadas atrás. Una de las razones de la desconfianza es precisamente la desigualdad competitiva que causa la insularidad, argumento que compartieron los otros dos ponentes. Ofrecer valor en los servicios y productos que se comercializan, dijo Bellota, y la originalidad y calidad del diseño, apuntó Carrés, no son suficientes en un mundo de economía global donde reinan las multinacionales y las franquicias.

«Vemos cómo muchas compras se realizan por internet a multinacionales», empresas locales son adquiridas por las grandes del sector «y en el de la automoción muchos concesionarios no han podido hacer frente a las exigencias de las marcas y han debido rebajar su estatus a servicio oficial o agentes o filiales de grandes concesionarios», relató Bellota. «Todo ello repercute en la pérdida de puestos de trabajo de calidad y que los centros de decisión sean trasladados fuera de la Isla», agregó.

Tuvo comprensión con el papel de los cargos públicos, que también son víctimas de la lentitud burocrática y los informes. «Es necesario», reclamó, «que las normas, planes y leyes no sean objeto de interpretaciones, si se puede se puede y si no se puede no se puede. La emisión de informes no ha de eternizarse».

Puertos

Rosa Cardona, interpelada sobre la competencia de la actividad portuaria entre Maó y el dique de Son Blanc, señaló que es necesaria una estrategia acordada por las dos administraciones para obtener la mayor rentabilidad y actividad de ambos, una petición que aún no ha tenido respuesta.

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