Un coche eléctrico cargando la batería en uno de los puntos de recarga habilitados en Maó. | Gemma Andreu

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Seis años después de que los ayuntamientos de la Isla se comprometieran a tomar medidas para fomentar la utilización de vehículos eléctricos, la gran mayoría de consistorios todavía no han dado el paso de cambiar sus ordenanzas para ofrecer todas las facilidades posibles para promover la movilidad sostenible. De los cinco municipios que tienen algún tipo de sistema para regular los estacionamientos, solo Ciutadella establece exenciones para los conductores de vehículos libres de emisiones.

La ciudad de Ponent establece la gratuidad de la zona azul para los conductores que cuenten con el distintivo Melib que expide el Govern para los vehículos libres de emisiones; sin embargo, en Maó, Alaior y Es Mercadal no se hace distinciones por el tipo de propulsión de los vehículos a la hora de estacionar en las zonas reguladas con parquímetro. En el caso de Ferreries, donde funciona un sistema de rotación, con un máximo de 1,5 horas, tampoco se hacen excepciones que incentiven a los ciudadanos a pasarse a la movilidad eléctrica.

Una de las quejas de los pocos propietarios de vehículos eléctricos (se calcula que hay alrededor de un centenar en la Isla) es precisamente la falta de una unanimidad de criterio que les permita desplazarse por la Isla sin preocuparse de las distintas ordenanzas municipales. Ese es precisamente uno de los objetivos de la Conselleria de Transición Ecológica del Govern, desde donde buscan que los municipios homologuen los incentivos para el uso del coche eléctrico en torno a la tarjeta verde Melib.

Donde sí ha habido más avances, aunque de nuevo con mucha diversidad de criterios, es en el ámbito fiscal. Todos los municipios han introducido en los últimos años cambios en sus ordenanzas para bonificar el impuesto de circulación, aunque en ningún caso se ha aprobado una exención total. La gran mayoría libran a los propietarios del 75 por ciento del impuesto, aunque en algunos casos como el de Es Mercadal y Ferreries esa bonificación fiscal se reduce hasta el 50 por ciento.

Objetivos lejanos

También se han producido avances en la instalación de puntos de recarga. Hace un lustro eran prácticamente anecdóticos y ahora, según el portal de información del Govern sobre movilidad eléctrica, hay alrededor de 40, la mitad de titularidad pública, donde la recarga es gratuita siempre y cuando se cuente con el distintivo Melib. No obstante, Menorca sigue siendo la Isla con menos puntos de recarga por kilómetro de Balears.

Desde el Consell se calcula que actualmente solo el 0,1 por ciento del parque de vehículos de la Isla es eléctrico y cabe recordar que la Estrategia Menorca 2030, el plan de descarbonización de la Isla, marca como objetivo en un horizonte de diez años que la mitad de los coches que estén registrados en Menorca sean de cero emisiones. Esa meta, huelga decirlo, se encuentra ahora mismo extremadamente alejada. Para alcanzarla se necesitaría que cada año de la próxima década se sustituyeran entre 2.000 y 2.500 vehículos de combustión por vehículos propulsados con baterías.

Los datos de matriculación actualizados en octubre muestran hasta qué punto esos objetivos tienen hoy por hoy todo el aspecto de un relato de ciencia ficción. En los últimos cinco años solo se han inscrito en la Isla 32 vehículos cien por cien eléctricos, y 275 híbridos. Las cifras contrastan con el balance de vehículos convencionales matriculados en ese periodo, desde enero del año 2015, más de 11.000. Las ayudas e incentivos públicos jugarán un papel clave en el salto hacia la movilidad sin humos.