Imagen virtual de la pasarela que se instalará para ampliar el recorrido por la cueva.

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El proyecto de apertura de la primera de las cuevas de Cala Blanca, la Cova de s’Aigua, ha entrado en la recta final y el Consell ya está trabajando en el modelo de gestión que regirá en este recinto turístico que se prevé que empiece a recibir a los primeros visitantes la próxima temporada. La intención del Ejecutivo insular es abrir la gestión de la cueva al sector privado a través de un concurso público que permita a la empresa ganadora explotar este nuevo atractivo turístico que está a punto de incorporar la zona del poniente, donde se concentran la mayoría de plazas de alojamiento de la Isla.

Según explica el director insular de Proyectos Sostenibles, Isaac Olives, esa apertura de la gestión de la cueva al sector privado no ha se llevará a cabo inmediatamente, ya que para agilizar la apertura de la cavidad y que no se retrase con un nuevo concurso, en un primer momento será el propio Consell quien asuma su gestión, como ya hace en otros monumentos emblemáticos, probablemente a través de la Fundació Foment del Turisme de Menorca, que deberá destinar personal para atender en la recepción y realizar las visitas guiadas.

Una vez las cuevas estén abiertas se trabajará en la redacción de las bases del concurso para hacerse con el contrato de explotación de un recinto que Olives considera que «será rentable». Antes se deberá hacer un estudio económico para determinar el precio público que se establecerá para la entrada a la cueva y que será la principal fuente de ingresos de la empresa que se encargue en el futuro de su gestión. Aunque siempre se ha hablado de que la entrada debe tener un precio asequible, todavía no se ha establecido la posible horquilla de tarifas.

Una vez haya terminado el proceso de licitación de los trabajos para poder abrir al público la Cova de s’Aigua –las empresas tienen hasta el 17 de febrero para presentar ofertas–, el Consell tiene previsto iniciar el que es su próximo objetivo y que pretende ejecutar en este mandato, la conexión con la cavidad adyacente. Esta nueva cueva, por el momento sin nombre definido, que tiene unos mil metros cuadrados, presenta el problema de que no se puede visitar por la debilidad de sus formaciones interiores.
Es por ello que se abrirá un túnel de conexión hasta un lugar desde donde, sin acceder a la cueva, se puedan observar sus atractivos. El proyecto de ejecución de la Cova de s’Aigua ya menciona este aspecto y calcula en 50.000 euros más IVA el coste de hacer un túnel de siete metros de longitud. En cuanto a la cueva de Na Megaré, el Consell asume que no será posible su apertura en estos próximos cuatro años ya que tiene que producirse una modificación del planeamiento de Ciutadella y resolver el conflicto de propiedad del subsuelo.