Sant Lluís duplica el porcentaje de separación de residuos de Ciutadella

Solo Maó y Es Castell, los municipios que más cerca tienen el sistema puerta a puerta, han mejorado sus cifras

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Dos terceras partes de los residuos que llegan a la planta de tratamiento de Milà están mezclados, sin una selección en origen.

Dos terceras partes de los residuos que llegan a la planta de tratamiento de Milà están mezclados, sin una selección en origen.

David Arquimbau

El porcentaje de residuos separados en origen descendió cuatro puntos durante el año 2019, por lo que acumula ya dos ejercicios a la baja. Del 40,3 por ciento de discriminación previa de los desechos que se alcanzó en 2017, al año siguiente ya se descendió hasta el 37,5 por ciento y el año pasado el porcentaje cayó hasta el 33. Estos datos aparecen en la memoria anual del Consorcio de Residuos y Energía de Menorca, órgano del que forman parte el Consell y los ocho ayuntamientos de la Isla. Lejos queda aquel objetivo del 50 por ciento de separación en origen fijado para 2020.

El comportamiento por municipios es muy dispar, hasta el punto que el porcentaje de separación en origen de Sant Lluís, el más alto a escasa distancia de la referencia del 50 por ciento, duplica el que presenta Ciutadella, el más bajo con un 24 por ciento. Seis de los ocho municipios de la Isla experimentan una caída en este indicador. Solo suben Maó y Es Castell, precisamente los dos ayuntamientos que trabajan de la mano para implantar en unos meses, si los plazos actuales se cumplen, la recogida de residuos separada puerta a puerta. Sant Lluís ostenta su liderazgo insular con solvencia, a pesar de un leve retroceso en 2019. También Ciutadella es colista con diferencia, puesto que se queda muy por debajo del 29 por ciento de Es Migjorn Gran, el penúltimo porcentaje. Es Castell está en la zona media de la lista, a pesar de ser el único municipio sin contar con una deixalleria.

Las cifras del Consorcio indican que el año pasado se generaron muchos menos residuos que en 2018. De las poco más de 77.000 toneladas se ha pasado a algo menos de 70.000 toneladas (un 9 por ciento menos), de las cuales 23.154 llegaron a los centros de tratamiento previamente clasificados. Una de cada tres. Ya en 2018 se había producido una bajada del volumen total de residuos de 2.800 toneladas.

De hecho, los residuos mezclados apenas sufren variación. A lo largo del año pasado se recogieron 46.261 toneladas, unas 1.300 toneladas menos (2,7 por ciento) en relación a 2018, cuando los separados en origen se desplomaron de 28.943 a las ya mencionadas 23.154 toneladas. Es un 20 por ciento menos.

El director insular de Medio Ambiente del Consell, E steve Barceló, explica que no hay una causa identificada que explique un descenso tan severo en el volumen de residuos separados en origen, aunque concreta que las caídas más significativas se han producido en los restos vegetales, como los procedentes de las podas, y en las deixalleries. Advierte Barceló que los números en cuanto a tratamiento de residuos experimentarán cambios ahora imprevisibles en 2020, a raíz del impacto de la crisis de la covid-19.

Los hogares, estables

Si se pone la lupa en los residuos que más se separan en los hogares (con los contenedores verde, azul y amarillo ubicados en las calles), lo cierto es que la variación es poca. En papel y cartón se baja de 5.267 a 4.987 toneladas, en vidrio se sube de 3.243 a 3.426 toneladas y los envases pasan de 2.356 a 2.564 toneladas. Los biodegradables domésticos se quedan en unas testimoniales 19 toneladas, por las 505 de 2018.

Más significativa es la variación en los residuos biodegradables de parques y jardines, que se precipitan de 6.678 a 5.884 toneladas, la madera que cae de 2.490 a 899 toneladas y los restos de poda, que de 2.551 toneladas se quedan en 686. Nada desdeñable es la variación negativa en restos de obra, que de 3.414 toneladas se reducen a 1.296. La relevancia de algunos de estos apartados es alta a la hora de analizar los dispares porcentajes de separación en origen por municipios. Ciutadella apenas aporta restos biodegradables de parques y jardines, mientras Sant Lluís y Maó generan cantidades muy altas.

En cuanto a la gestión de los residuos una vez en la planta de Milà, la memoria del Consorcio indica que el año pasado 47.190 toneladas acabaron en las celdas I, II y III, mientras que unas 86 lo hicieron en la celda C. Son cifras inferiores a las 49.315 y 97 toneladas respectivamente de 2018.

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