Los operarios levantaron este jueves una pared de tochos que tapió la puerta del garaje para evitar que los okupas puedan entrar por ella | Josep Bagur Gomila

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Algunos de los okupas desalojados el miércoles del edificio comprendido entre las calles Camí des Degollador y la Plaza de la Pau volvieron a merodear horas después por el pasaje que conecta ambas vías y su entorno.

Posiblemente buscaban algún resquicio por el que poder acceder a la que había sido su casa durante los últimos años, o habían regresado para tratar de recoger alguna de sus pertenencias olvidadas en los pisos que ocupaban. Otros habían asegurado en pleno desahucio, llevados por la desesperación, que volverían y reventarían las puertas para tomar posesión de los inmuebles vacíos porque no hacían ningún mal a nadie. No les fue posible.

La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, propietaria del edificio que alberga 21 pisos más los dos bajos ubicados en el pasaje donde están las dos entradas de acceso a las porterías, ha tomado medidas, en esta ocasión, para evitar un retorno de los okupas como ha sucedido otras veces.

Dos vigilantes de seguridad cuidan de impedir el acceso a las entradas de las dos porterías, como primer método disuasorio, pero el más contundente comenzó a ejecutarse este jueves. Empleados de la empresa Domus iniciaron el trabajo de tapiar literalmente los accesos, en primer lugar el de la puerta del garaje que está al lado del pasaje en la misma calle Camí des Degollador. Los empleados levantaron una pared de tochos que bloqueó esa entrada por completo, como más tarde harían con las de las dos porterías de los números 23 y 25. El día anterior habían explicado que el encargo de la propiedad era tapiar no solo las entradas desde la calle sino las puertas de los 21 pisos que provisionalmente dejaron con una metálica provista de candado, susceptible de ser reventado con una herramienta de fuerza.

Mientras, el paradero de los okupas desalojados se desconoce.

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