El nuevo emisario se dividió en 7 tramos adaptados al puerto de Ciutadella para su traslado.

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La compleja obra para la construcción, traslado y colocación del nuevo emisario de la depuradora Ciutadella Norte estará concluida esta semana, más de un mes antes de la fecha prevista para su entrega a la Administración.

La coordinación entre la empresa adjudicataria, ACSA-Sorigué, con Ports de les Illes Balears, Club Nàutic Ciutadella y la Cofradía de Pescadores, ha permitido adelantar la conclusión de los 675 metros de emisario que han sido cuidadosamente conducidos y depositados a 600 metros de la costa, a 37 metros de profundidad.

El traslado y la instalación del emisario se dividió en 7 tramos, aunque debido a la zona de corrientes que atraviesa, alguno de ellos precisó de hasta tres días para su correcta alineación debido a los movimientos. De no haber sido por esta incidencia la obra habría podido concluir después de Semana Santa, ha explicado Rafael Marqués, delegado de la empresa en Balears.

El difusor, de 50 metros, también se dividió en cuatro tramos, el último de los cuales será colocado en los próximos días, a cargo de los 5 buzos que trabajan en cada operación, considerando que solo pueden permanecer 20 minutos en los 37 metros de profundidad donde se deposita.

ACSA-Sorigué solicitó permiso al Ayuntamiento de Ciutadella para acopiar, montar y soldar los tramos de tubería en el Pla de Sant Joan, desde el pasado mes de enero, además de la pieza de unión entre el emisario antiguo y el nuevo, de 500 y 355 milímetros, respectivamente.

Los lastres, construidos en Prefabricados Palliser, en Alaior, han sido elaborados bajo los controles de calidad precisos. A los 7 días el hormigón ya daba las características de resistencia exigidas cuando han pasado cuatro semanas.

La tubería proyectada es de polietileno de alta densidad, de 355 milímetros de diámetro suministrada en 13 tubos de longitud y soldada mediante termofusión. La longitud máxima de los tramos ha sido determinada por la maniobrabilidad en el puerto de Ciutadella. Una vez soldados se lastraron, fueron embridados y sometidos a una prueba de presión y estanqueidad. A continuación se trasladaron flotando con unos globos que tienen una fuerza de suspensión de hasta dos toneladas, hasta el lugar del hundimiento, a 600 metros de la costa.

El coste de la obra promovido por Abaqua ha sido de 549.157 euros.