Una familia británica es recibida en la terminal por una agente de Jet2, que vuelve a volar a la Isla a partir del jueves

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La prudencia inicial con la que los hoteleros acogieron la declaración de luz verde a las vacaciones británicas en Balears se convirtió a medida que transcurría la mañana en un auténtico tsunami. «A este ritmo se van a cubrir los cupos contratados» con los mayoristas británicos, en opinión de Luis Pablo Casals, presidente de Ashome, cupos que, por otra parte, se han reducido al haber diversificado los mercados ante la incertidumbre que hasta ahora ha pesado sobre la decisión del gobierno de Boris Johnson.     

Esa decisión excluye otros destinos tradicionales del Mediterráneo para el flujo vacacional británico, circunstancia que ha contribuido a concentrar la oferta en Balears y Malta. Fueron los propios turoperadores los que dieron a conocer el desmesurado incremento de la demanda registrado en la primeras horas de apertura.

Easyjet ha agregado 6.000 asientos más –el triple que su oferta en Eivissa–, a su plan con Menorca, donde ha programado 25 vuelos semanales desde cuatro aeropuertos del Reino Unido (Bristol, Gatwick, Luton y Manchester). Esta misma compañía conectará la Isla con 14 vuelos semanales con otros destinos europeos, entre ellos Milán y París.

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En menos de 24 horas, en Jet2, que inicia su operación veraniega el jueves, las reservas a Balears se habían disparado un 3.000 por ciento, una reacción que sorprendió a la propia compañía.   

TUI, otro de los grandes mayoristas de turismo procedentes de las islas británicas, comenzará sus operaciones en Menorca el lunes 5. En torno a esa fecha estaba prevista la apertura de 70 establecimientos hoteleros, alguno de los cuales podría adelantar sus planes a la vista de la avalancha de reservas recibidas en las primeras horas del cambio a verde del semáforo.

En ambientes empresariales se respiró con optimismo al conocer un ritmo de reservas «como en las mejores épocas», según reconoció un hotelero que sufría la falta de actividad desde hace ya más de un año. La presión de los propios británicos, que son por naturaleza viajeros, y operadores habría sido determinante para la apertura en julio.