Imagen del centro médico de la Red Asistencia Juaneda en Son Bou con una actividad menor a la registrada en julio y agosto. | Josep Bagur Gomila

La necesidad de disponer de una prueba diagnóstica negativa de la covid-19 al regresar al país de origen, así como los cribados masivos inmediatos entre el personal de empresas de la Isla tras detectarse un positivo han convertido el día a día de los centros de la sanidad privada en un hervidero de gente.

La Red Asistencial Juaneda ha montado este verano un total de nueve centros (ocho en urbanizaciones y uno en Ferreries) dirigidos especialmente a acercar y facilitar la realización de estas pruebas a los turistas. También han atendido cualquier otra situación médica requerida. Junto con las dos clínicas, la de Maó y la de Ciutadella, el Grupo ha realizado más de 55.000 pruebas en los dos meses punta de la temporada. Una cuarta parte de las pruebas son PCR y las tres cuartas partes restantes son test de antígenos.

En concreto, unos 30.000 se llevaron a cabo en julio, cuando la quinta ola de la pandemia en la Isla estaba en su punto álgido, y algo más de 25.000 pruebas se solicitaron durante el mes de agosto. El director gerente de Juaneda, José Luis Bosch, indica que en ese mes la actividad ha sido notablemente inferior. Se han realizado menos pruebas pese a haber mayor número de turistas. Obedece a una situación sanitaria mucho más controlada. A este dispositivo fijo hay que sumar cientos de visitas a hoteles, empresas, villas o yates ofreciendo un servicio ambulante.

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Las previsiones del grupo Juaneda son que los centros periféricos vayan reduciendo horario y cerrando a partir de la tercera semana de este mes y hasta la tercera de octubre cuando acabarán echando el cerrojo los últimos centros periféricos. Pese a ello, la decisión dependerá de la situación sanitaria y posibles repuntes, así como de la actividad turística.     

Bosch explica que la primera quincena de julio fue caótica. La quinta ola de la pandemia generó una actividad frenética. «Hacíamos una planificación de recursos humanos en base al día anterior, ampliábamos el servicio y nos quedábamos cortos». El grueso principal durante este período procedió de ciudadanos de la Isla. Quien más quien menos fue contacto estrecho de un positivo. «Las UVAC estaban desbordadas y se ampliaba el tiempo para la realización de las pruebas», informa. Además, la normativa especificaba que aquellas personas vacunadas con pauta completa que eran contacto estrecho no necesitaban hacer cuarentena con una prueba diagnóstica negativa. Y a ello se aferraron numerosos negocios y empresas para mantener a sus empleados en sus puestos y no tener que cerrar. A partir de la tercera y cuarta semana de julio, los casos cayeron en picado y también el ritmo de solicitud de muestras por parte de residentes y los positivos detectados procedían de turistas nacionales y extranjeros.         

Este Grupo estima que ha estado detectando el 30 por ciento del total de positivos que a diario ha notificado el Área de Salud. Pese a ello, estos centros periféricos parten de un perfil de usuario muy distinto al de la sanidad pública. Y es que, mientras que una parte importante han sido pruebas administrativas para poder volar al país de origen y por tanto, con positivos que se detectaban sin síntomas, la sanidad pública hace cribados a partir de los contactos estrechos de un positivo.