Los bisuteros de Menorca vuelven a las ferias tras una caída de las ventas de más del 50 %

El sector sobrevive a la grave crisis y confía en recuperar cierta normalidad a partir de 2022

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Imagen de una edición anterior de la feria Bisutex de Madrid, sin pandemia ni medidas sanitarias.

Imagen de una edición anterior de la feria Bisutex de Madrid, sin pandemia ni medidas sanitarias.

Bisutex

El sector de la bisutería de la Isla ha empaquetado de nuevo sus muestrarios para exhibirlos tras 18 meses sin poder asistir a ferias. Bisutex, el salón que se celebra en Madrid esta semana, se convierte en un punto de inflexión para los fabricantes quienes confían en que, esta y la próxima cita prevista para febrero del 2022, permitan recuperar algo de normalidad y la facturación vaya alcanzando el ritmo de años anteriores a la crisis.

El sector no ha esquivado la crisis, le ha golpeado con dureza con una caída de las ventas que se cifra por encima del 50 por ciento, según los cálculos que maneja la Asociación Española de Fabricantes Exportadores de Bisutería y Accesorios (Sebime). «Han sido meses duros, como el resto de sectores, en marzo nos concienciamos de que serían cuatro o cinco meses y luego recuperaríamos la normalidad, pero se ha hecho eterno, el hecho que en septiembre tampoco pudiéramos acudir a ferias se hizo cuesta arriba», asegura el presidente-portavoz de la comisión gestora de Sebime, José Moreno, quien confirma que «más que mirar la rentabilidad, hemos buscado la continuidad». Los fabricantes se han aferrado a las herramientas disponibles, ya fueran líneas de financiación, ERTE o gestión de cobros y pagos con el fin de tener liquidez y no tener que cerrar. Destaca que las empresas se han esforzado por mantenerse a flote. La gran mayoría optó por reestructurar su plan de trabajo para seguir con la fábrica activa aunque fuera a un ritmo inferior. Y lo han hecho gracias a su cartera de clientes fidelizados. Además, si paraban la fabricación, muy probablemente no hubieran podido abrir de nuevo, indica.

Un número importante se acogió a expedientes de regulación temporal de empleo, incluso a los de fuerza mayor por la covid-19. Y los trabajadores han ido reincorporándose que, si bien algunas ya trabajan al cien por cien, otras lo hacen a jornada reducida. Menorca cuenta actualmente con unas 25 empresas bisuteras en activo.

Moreno es consciente que Bisutex no será la panacea inmediata. Muchos países mantienen restricciones por lo que se esperan menos visitantes y menos expositores, pero las ferias son su punto de venta. «Esperamos que sea un punto de inflexión con una dinámica ascendente», apunta y añade que «el objetivo es recuperar el contacto, conocer nuevos clientes y empezar a trabajar» para materializar pedidos. Y es que, este sector no se alimenta de las ventas online, ya que su cliente no es aquel que compra un par de pendientes sino que la base está en el volumen.

Asimismo, José Moreno se fija en la feria del próximo mes de febrero con la esperanza de que se hayan relajado las restricciones de movimiento porque «limita las ventas por la menor movilidad de personas y también limita la asistencia de posibles compradores a ferias».

El industrial bisutero de Inbime, Juan José Gomila, se hallaba ayer ya en Madrid. Es uno de los cinco asistentes menorquines a la feria Bisutex y aseguraba que «estamos muy ilusionados» de poder recuperar esta presencia y este contacto con los clientes. Indica que los fabricantes han contactado con clientes quienes ya les anunciaron que asistirían a la feria, de ahí las buenas sensaciones recogidas. Pese a ello, será el momento de testar y analizar cuál es la situación de los empresarios y sus expectativas de compra. Para Gomila han sido unos meses «espantosos», pero han resistido.

Vidal&Vidal es una empresa con una línea de negocio algo particular y que no sigue el mismo patrón ni la misma situación que la mayoría de industrias bisuteras de la Isla, ya que fabrica para sus propias tiendas. El director general Jesús Vidal explica que la crisis del coronavirus les apartó del mercado durante cuatro meses al tener que cerrar todas sus tiendas. Ello supuso someter a un ERTE a sus 130 trabajadores que se acompañó de la creación de un departamento de coaching para mantener motivada a toda la plantilla.   

Estos últimos tres meses la empresa ya ha igualado los niveles de 2019, percibiéndose un claro cambio de tendencia, no es estacional. Las cifras globales de ventas están aún un 10 por ciento por debajo de 2019 pero confían superarlo en los próximos meses. Es más, la empresa se muestra optimista y se marca un crecimiento en los próximos tres años del 50 por ciento.

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