Yates fondeados en Cala des Degollador, Ciutadella, en una imagen difundida en redes por SOS Posidònia

Los fondeos sobre posidonia dañaron este verano una superficie de 659,34 metros cuadrados de praderas y destruyeron 33.966 haces de la planta marina protegida en Menorca. Este es el cálculo realizado por la organización SOS Posidònia a partir del número oficial de 999 embarcaciones a las que se requirió cambiar de sitio por parte del Servicio de Vigilancia del Govern. La Conselleria de Medio Ambiente ofreció este jueves el balance de la campaña de vigilancia de posidonia de esta temporada y cifró en 7.637 las actuaciones realizadas en Menorca. Las tres embarcaciones que prestan el servicio informaron a 1.578 tripulantes de barcos y asesoraron a otros 2.467; también se comprobó el fondeo de 2.593 y de estos, un total de 999 fueron conminados a moverse.

El propio conseller de Medio Ambiente y Territorio, Miquel Mir, subrayó «el aumento importante de la presión náutica, un incremento que se ha notado especialmente en Menorca», aunque mostró su satisfacción por la campaña y afirmó que «las zonas donde actuamos son aquellas que sufren mayor presión y es positivo que se hayan llegado a mover estas embarcaciones antes de que dañaran más la posidonia», afirmó. Pero el colectivo SOS Posidònia tiene otra visión. Uno de sus impulsores, Guillem Mercadal, asegura que «una vez que han fondeado, el destrozo está hecho», y criticó que no se aumente la vigilancia al menos durante el mes y medio o dos meses en los que se intensifica la presencia de embarcaciones en la Isla. Muchas de ellas, quedan fuera del horario laboral de los vigilantes, alerta la organización, y fondean sobre la posidonia de noche, son yates en los que se celebran fiestas o que llegan a la costa menorquina solo para pernoctar y luego siguen su rumbo. No son advertidos ni sancionados y no entran en las estadísticas oficiales. El cálculo de la superficie de pradera de posidonia destruida por estos barcos que ignoran la normativa se basa en el trabajo de investigación sobre posidonia oceánica en el Mediterráneo realizado por el profesor Patrice Francour. En este estudio comprobó que un yate de 9 metros de eslora, con un ancla Brittany de 12 kilos de peso, 10 metros de cadena y un cabrestante eléctrico arranca 34 haces de la planta en cada ciclo de fondeo y destruye una media de 0,66 metros cuadrados de la pradera.

Estos cálculos arrojan la cifra de 659,34 metros cuadrados destruidos en Menorca, son daños mínimos, sin contar el efecto arrastre que se observa en muchos fondeos.

El colectivo reclama más vigilancia e implicación del Consell insular

La entidad conservacionista del fondo marino SOS Posidònia reclama, no solo más barcos de vigilancia por parte del Govern, en toda la costa menorquina, sino también una mayor implicación en esta labor del Consell insular. «Hay muchísima presión, en la cifra oficial no cuentan las pernoctaciones ni los tránsitos», explica Guillem Mercadal, quien lamenta la poca vigilancia en la costa sur y añade que «no hay nadie en la costa norte ni en la bocana de Ciutadella». Para SOS Posidonia la protección de las praderas debe ser una prioridad también para el Consell, y critica la falta de coordinación entre administraciones competentes en zonas donde convergen como Fornells. «Se han dado pasos pero queda mucho por recorrer», afirma.