Jugadores en el campo, también la alcaldesa, celebran el triunfo olvidando la pandemia | Gemma Andreu

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Mientras Atención Primaria habla ya de sexta ola de contagios y recomienda la mascarilla en espacios abiertos y cerrados, en Es Migjorn Gran una victoria deportiva hizo que el pasado fin de semana muchos aficionados bajaran la guardia ante la covid-19, recibieron a su equipo en multitud, sin guardar distancias, y sin mascarillas celebraron y corearon cánticos de alegría por la Copa conseguida. Ahora el pueblo aguarda expectante si habrá o no un repunte de casos derivado de ese comportamiento y por ahora son seis los contagios notificados esta semana en el municipio, dos en las últimas 24 horas. Por grandes grupos de edad, tres positivos están en la franja de 0 a 14 años y otros tres en la de 15 a 64, pero en una localidad pequeña –su población según el padrón de 2020 es de 1.463 habitantes–, esas nuevas infecciones han bastado para que la incidencia salte y hoy esté en 546,8 casos por cada cien mil habitantes.

La propia alcaldesa, Antònia Camps, cuyo hijo es el portero del equipo de fútbol local, reconoció este jueves que le pudo la alegría y que la celebración «a lo mejor sí, debería haber sido más contenida, pero a veces es muy difícil». Camps añade que «estábamos eufóricos y todos juntos, ha pasado aquí y ha pasado en otros sitios», pero sostiene que por ahora el evento deportivo y la posterior fiesta no ha dado lugar a positivos entre los jugadores. Este dato fue este jueves corroborado por un directivo del club; de hecho a medida que las pruebas han ido dando negativas el equipo ha vuelto a los entrenamientos y se prepara para el próximo partido el domingo en el campo de Los Nogales.

La alcaldesa sitúa el inicio de la cadena del contagio de los últimos positivos registrados en la escuela infantil Xibit, y no en el partido ni en las celebraciones de la Copa, pese a admitir que los aficionados y ella misma incumplieron las medidas contra la covid-19 debido al entusiasmo. La escoleta tiene ahora mismo una educadora contagiada y un aula cerrada. En realidad todos los niños del centro, que forman grupo burbuja, están en cuarentena menos uno, que no estuvo en contacto con sus compañeros porque hacía días que no había acudido a la escoleta. Este jueves acudió a la escuela infantil y lo hizo porque el centro sigue abierto con dos educadoras trabajando con normalidad, porque han dado negativo en las pruebas.