Queralt Solé, es doctora en Historia, especializada en la Guerra Civil y el franquismo. Autora de un trabajo de investigación sobre el Valle de los Caídos, el sábado participó en «Tardor de memòria» en Maó | Josep Bagur Gomila

14

Cinco menorquines podrían estar enterrados en el Valle de los Caídos. Hay indicios de que fue así, pero hace falta una investigación en los archivos municipales para comprobarlo. La doctora en Historia, Queralt Solé, lo explicó en la sesión de «Tardor de memòria», organizada por la Conselleria de JuanPedro Yllanes, el sábado en Ca n’Oliver.

En 1958, el Estado franquista pidió a los ayuntamientos de toda España si había restos de personas que fallecieron durante la Guerra Civil que pudieran ser enterrados en el Valle de los Caídos. El objetivo era «llenar» este mausoleo. Queralt Solé mostró un documento de enero de 1959 en el que se relacionan los restos que podrían ser trasladados desde Balears. Se detallan veinte, entre los que figuran uno en Es Mercadal, que estaría en un sepultura individual, y cuatro en Maó, en sepulturas compartidas. En marzo del mismo año, el Gobernador informa al Ministerio, mediante un telegrama, que tienen cinco urnas preparadas para ser trasladadas al Valle de los Caídos. ¿Estaban los restos de los menorquines en esta expedición? No se sabe. Lo único que se puede asegurar es que todos eran muertos del bando nacional. Por eso Queralt Solé considera que es muy importante completar las investigaciones y poner nombre, si es posible, a los enterrados allí. De las 33.833 personas que estarían en esas sepulturas -el prior actual considera que podrían ser 50.000- hay 21.423 con nombre, 8 de ellos de Balears, y otras 12.410 sin datos. Otra cosa, muchos más complicada, es identificar los restos de las sepulturas comunes.

El valor de la Transición

El acto de «Tardor de memòria» contó con una mesa redonda sobre el fin del franquismo y el inicio de la democracia, en la que intervinieron Joan Pons Moll, Francisco Tutzó y Josep Maria Quintana, presentados por Yaiza Alonso. Pons Moll mantuvo la tesis que la Transición se hizo demasiado rápido y por eso dejó cuestiones sin resolver. Tutzó y Quintana valoraron la actitud para el diálogo y el pacto de quienes participaron en el cambio de régimen. La Ley de Amnistía de 1977 es un buen ejemplo. Quintana dudó de que el clima político actual permitiera un proceso como el de esa época.