Edificio Pau Seguí. Este encuentro para comerciantes se celebró en la sede de PIME Menorca en Ciutadella | Josep Bagur Gomila

El descenso de clientes en las tiendas físicas y el auge del comercio electrónico son vasos comunicantes. Sin embargo, la crisis de compradores en los establecimientos no es tanto por los méritos de las plataformas on line, sino más bien por deméritos del comercio tradicional, al que le está costando atraer al público. Hoy en día ya no es suficiente tener un producto y un precio competitivos. El cliente busca algo más y el comerciante debe trabajar para satisfacerlo.

Esta es la principal conclusión y el reto más importante que afrontan las tiendas físicas, aún más después de la pandemia, durante la cual el consumidor se ha especializado a la hora de buscar y comprar en internet. Así se constató en el IV Foro Ascome de Comercio celebrado este jueves en la sede de PIME Menorca en Ciutadella, un evento impulsado por la Asociación Empresarial de Comerciantes de Menorca (Ascome) y organizado conjuntamente con MENORCA • «Es Diari», con la colaboración de Jovimar y el patrocinio del Consell insular.

«El futuro de las tiendas tras la covid» era el título de una jornada para la que se contó con tres ponentes, el consultor y conferenciante especializado en retail marketing, Celestino Martínez; la diseñadora textil e impulsora de la marca Ansa per Ansa, Yolanda Febrer; y el coordinador de la plataforma de compras Xuroa.com de Ascome, Daniel Serratore.

El editor de «Es Diari», Josep Pons Fraga, fue el encargado de abrir y moderar este foro de debate que, según el presidente de la asociación de comerciantes, Vicente Cajuso, debía servir para analizar «estos momentos críticos que hemos pasado» y tras los cuales «las ventas on line se mantienen» y suponen todo un reto para la supervivencia de las tiendas físicas. Por eso «tenemos que digitalizarnos y hacer ventas en internet», de lo contrario «prácticamente desapareceríamos». «El comercio es el corazón de las ciudades» y es labor de los comerciantes, de los ciudadanos y de las administraciones públicas velar por su supervivencia.

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Con este panorama, Cajuso animó a «tener una actitud positiva, como comerciantes no podemos dar pena, la procesión va por dentro». Y es por eso que «debemos hacer nuestro papel y contagiar nuestro optimismo» a la    calle.

La ponencia principal fue la de Celestino Martínez, quien dio toques de atención a un comercio muchas veces anticuado, al que le cuesta ponerse al día. Algo que dificulta ir a un ritmo acorde al de una clientela cada vez más experta a la hora de comprar.

Al foro asistieron comerciantes asociados y responsables de PIME, además del senador Cristóbal Marqués, la presidenta del Consell, Susana Mora, la alcaldesa de Ciutadella, Joana Gomila, o el conseller insular Josep Pastrana, entre otros.

Mora cerró la sesión valorando la labor del pequeño comercio, especialmente en el confinamiento, cuando se adaptaron a marchas forzadas para dar soluciones a sus clientes. Asimismo, incidió en lo imprescindible de un «comercio local que fa poble, genera experiencias, diseña la ciudad y crea empleo» en una Isla que adolece de la estacionalidad y que precisa sobremanera del potencial del sector comercial.