El consumo de alcohol es una adicción especialmente relevante entre el colectivo femenino. | J. J. Monerri

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Hombre mahonés, entre 31 y 40 años de edad y adicto al alcohol, entre otras sustancias o comportamientos. Este es el perfil medio del usuario de Proyecto Hombre en Menorca, según se desprende de los datos que se recogen en la memoria de la entidad correspondiente al ejercicio 2021 que se ha presentado esta semana.

El sesgo por género es muy claro. De las 149 personas atendidas el año pasado por Proyecto Hombre en la Isla, 16 son mujeres y 133 son hombres. En la distribución por municipios también existe una situación bastante desequilibrada puesto que un 46,21 por ciento de los usuarios son residentes en Maó. A pesar de que su volumen de personas censadas es muy similar al de Maó, en Ciutadella viven un 17,93 por ciento de los beneficiarios de la ayuda que presta esta entidad. En tercera posición se sitúa Sant Lluís, con un 11,03 por ciento.

Por grupos de edad, las franjas claramente predominantes son las que dos que abarcan de los 31 a los 50 años. Las personas que están en la treintena suponen un 33,11 por ciento de los atendidos por proyecto hombre, mientras que en los cuarenta están un 31,08 por ciento. Se da la circunstancia que las mujeres tienen un perfil de edad más elevado que los hombres, ya que su presencia es más importante entre los 41 y los 60 años.

Es una tendencia habitual que el alcohol y la cocaína sean las adicciones más frecuentes, aunque se detecta un comportamiento también por género. La bebida tiene un mayor porcentaje de presencia en los tratamientos iniciados por mujeres, al contrario que en el resto.