Junto al desfibrilador hay información útil y una placa en recuerdo de Anthony Horton. | Paco Sturla

Anthony Horton falleció el pasado verano en Es Grau víctima de un desafortunado accidente. Los intentos de reanimación al ciudadano británico, que era un habitual en esta cala de Maó durante los meses del periodo estival, fueron infructuosos. A la familia de Horton le quedó la sensación de que se podía haber hecho algo más por mantenerlo con vida en el caso de haber tenido a mano un desfibrilador.

En recuerdo de su familiar, y con el ánimo solidario de contribuir a que se pueda reaccionar con mayor efectividad en situaciones desgraciadas similares, los Horton han donado a Es Grau un equipo de desfibrilación semiautomático, un elemento que incrementa la seguridad para sus residentes y numerosos visitantes.

El dispositivo se ha instalado en una calle de la entrada de Es Grau, junto al punto de recogida de correo, para que pueda ser fácilmente accesible desde las distintas zonas de baño de la cala. Junto al aparato se dispone de un panel con información sobre los distintos pasos que se deben dar para utilizarlo.

En el proyecto de convertir Es Grau en un espacio cardioseguro se han implicado distintos colectivos, concienciados de la necesidad de disponer de este tipo de recursos sanitarios en zonas concurridas. Así las cosas, la asociación de vecinos y de amarristas han financiado la formación de las cinco personas que están ahora capacitadas y dadas de alta en los registros oficiales para poder realizar las técnicas de reanimación mediante el desfibrilador semiautomático, según explica José Luis Cubí, de la entidad que gestiona estos puntos de enganche para las barcas.Estas sesiones de preparación han sido gestionadas por la empresa Infórmame SL y de la instalación del aparato se ha encargado Cardio Ins. En el puesto de la Cruz Roja y la caseta de los amarristas hay información sobre la ubicación de este desfribilador.

Las cinco personas que se han formado para poder recurrir al desfibrilador son los dos profesionales que se encargan del día a día de los amarres y tres vecinos que residen en Es Grau durante todo el año.

El apunte

Tres vecinos voluntarios para aprender a usarlo, y había más

La captación de tres voluntarios para formarse y darse de alta como personas capacitadas para utilizar el desfibrilador semiautomático no fue complicada. De hecho, desde la asociación de amarristas comentan que aparecieron más personas dispuestas de las que eran necesarias en un principio, y eso que solo se recurrió al boca a boca para dar con estos voluntarios. Existe conciencia de que reaccionar a tiempo es muy importante, vital.