El crucero 'MSC Orchestra' fondeado este martes en la bocana del puerto de Maó, frente a La Mola. | Paco Sturla

Con sus 294 metros de eslora el «MSC Orchestra» es el crucero más grande de todos los que tienen prevista su escala en Maó esta temporada. Sus dimensiones le impiden entrar hasta los muelles de la Estación Marítima y le obligan a fondear frente a La Mola.

Eso no le impide, en todo caso, haber programado 12 escalas a lo largo del verano, en las que tiene previsto transportar a cerca de 30.000 pasajeros. De momento este martes han recalado en la ciudad los primeros 2.600.

El leve viento del noreste que sopla en la ciudad no ha impedido que estos turistas hayan podido desembarcar en una golondrina y con las barcas auxiliares del propio crucero para disfrutar de la escala. Una operación poco habitual en la rada mahonesa que se ha venido ensayando en las últimas semanas.

La golondrina que ayudó a transportar a los viajeros hasta el muelle de la Estación Marítima. | Foto José Barber

Para recibirle por primera vez en Maó se ha organizado un acto de bienvenida a bordo al que han asistido Héctor Pons, alcalde de Maó; Vicente Fullana delegado de la Autoridad Portuaria; y Sofía Basterra, responsable de comunicación de MSC Cruceros en España.

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El gigante de la compañía MSC fue construido en 2007 y navega bajo la bandera de conveniencia de Panamá. Tiene una capacidad de 3.223 pasajeros y aproximadamente 1.300 miembros de tripulación. Su oferta a bordo incluye una amplia variedad de bares y restaurantes, así como el Body and Mind Spa, el casino Palm Beach, o la sala de juegos Jungle Adventure.

El buque se ha detenido en Maó después de iniciar su ruta en Alicante este lunes. Su programación para este verano incluye escalas en Olbia, Génova, Marsella, Cádiz, Lisboa, Alicante y Málaga.

El crucero visto a poca distancia impresiona por sus dimensiones. | Foto Paco Sturla

Una excepción a la regla

En la bocana del puerto de Maó los fondeos de buques están permitidos por parte de la Autoridad Portuaria en la llamada zona II. Dicho espacio se utiliza cuando la nave, por sus dimensiones, es demasiado grande para poder maniobrar en los muelles.

No sucede lo mismo en Ciutadella, donde la Capitanía Marítima ha rechazado este año el permiso a los 14 cruceros turísticos que tenían previsto echar el ancla en la bahía. En este caso influyen cuestiones de seguridad y de protección de la posidonia del fondo del mar.