Fondeó frente a La Mola y los pasajeros desembarcaron por medio de un catamarán alquilado para la ocasión | Paco Sturla

El «MSC Orchestra», un crucero de 294 metros de eslora, fondeó este martes de proa frente a La Mola en su primera visita a Maó. Sus dimensiones le impiden la maniobra en aguas portuarias, de modo que ese será su punto de escala a lo largo de la temporada.

Tiene capacidad para 3.223 pasajeros y unos 1.300 miembros de tripulación. Ni el fondeo a tres millas de la estación marítima ni el suave viento de gregal que sopló por la mañana fueron óbice para que casi todo el pasaje optara por desembarcar por medio de las barcazas del buque y de un catamarán alquilado para la ocasión en Porto Cristo por la consignataria Federico Cardona Tremol SL. El problema del transporte en verano en Menorca no es solo terrestre.

Tras las escalas en la última década del «Armonia» y el «Sinfonia», ahora de singladura por otros mares, MSC recupera la apuesta por Menorca con un barco más grande y, sobre todo, más sostenible, aspecto que destacó el alcalde Héctor Pons en su visita a bordo para el intercambio de metopas propio de la primera visita de un barco a puerto.

Todo el agua de consumo procede del mar y es desalinizada en el barco. Las aguas residuales son devueltas al mar tras un riguroso proceso de depuración. También la basura es reciclada y reducida a mínimos antes de ser depositada en tierra en los puertos en los que atraca.

Destino único

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«Estamos orgullosos de estar aquí hoy celebrando la primera escala del ‘MSC Orchestra’ dándole la oportunidad al crucerista tanto nacional como internacional de descubrir la Isla. Mahón es un destino único y especial», dijo Sofía Basterra, directora de comunicación en España de la naviera italiana .

El alcalde hizo referencia a la limitación del puerto natural de Maó ante buques tan grandes, «pero esa limitación forma parte del encanto y el atractivo de Menorca para el crucerista», respondió, además de celebrar el sello de sostenibilidad del barco.

El «MSC Orchestra» llegó puntual a primera hora de la mañana y zarpó rumbo a Olbia sobre las cuatro de la tarde.

El turismo de cruceros intenta recuperar la normalidad sin perder de vista la alerta sanitaria, las mascarillas son habituales entre tripulación y pasajeros.