Una pareja pasea de noche por la Costa de sa Plaça en Maó, con las luces de los escaparates apagadas. | Gemma Andreu

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El estreno del primer paquete de medidas del plan de ahorro energético del Gobierno –que obliga a apagar las luces de escaparates en los establecimientos comerciales y el alumbrado de los edificios públicos a partir de las 22 horas– tuvo un efecto mínimo en la demanda insular de potencia. Son muchas las variables que influyen en el nivel de potencia requerida para el consumo eléctrico y es imposible atribuir solo a una de ellas las fluctuaciones de ese indicador, pero lo cierto es que a nivel general, más allá de una franja de 20 minutos entre las 22.10 horas y las 22.30 horas, la potencia demandada durante la jornada del miércoles se mantuvo bastante estable e incluso se registró una punta de demanda superior a la de la víspera.

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La página web del operador del sistema eléctrico, Red Eléctrica de España, ofrece un visor de la potencia demanda en tiempo real. En el mismo se puede comprobar como durante la jornada apenas se notaron, o al menos no sirvieron para decantar la balanza de demanda, medidas como el máximo de 27 grados centígrados en el interior de locales y edificios públicos. Sí que se observan variaciones (véase el cuadro adjunto) en el momento de mayor consumo, coincidiendo con el horario habitual de cenas.

La potencia punta del día, registrada a alrededor de las 21 horas en las dos jornadas compradas, el martes y el miércoles, fue superior en el segundo día, alcanzando los 113 megavatios (MW), por los 112 de la víspera. Ese comportamiento se mantuvo hasta las 22.10 horas, cuando la potencia demandada se redujo en 1 MW. A las 22.30 horas cayó aún más, 3 MW, pero ya a las 23 horas volvió a subir (1 MW) en relación al día anterior.

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