En julio se detectaron pintadas contra «el turista maleducado». | Paco Sturla

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Los vecinos de Binibèquer Vell se reunieron el pasado martes para escoger, a través de una votación, a la nueva junta directiva de la Asociación de Propietarios del poblado de pescadores. Con 70 votos, Oscar Monge Arroyo salió vencedor y, desde entonces, asume el cargo de presidente que, durante 13 años, ha ostentado Joan Ramon Rabassó. «Solo tengo palabras de agradecimiento hacia Joan por el trabajo que ha hecho y por haber representado al poblado durante todos estos años», asegura Oscar Monge.

El nuevo presidente se presentó a la votación junto con cuatro mujeres que ya forman parte de la nueva junta directiva de Binibèquer Vell. Ellas son Maria Rosa García-Planas Marcet (vicepresidenta), Natalia Sanz (secretaria), Eva Banaiges (tesorera) y Ana Romera (vocal). «Formamos un gran equipo y ya tenemos definida nuestra nueva línea de trabajo», asegura Monge. Agrega que ahora esperan reunirse con Carol Marquès, alcaldesa de Sant Lluís, para presentarse y exponerle el plan director.

Avanza que este se centrará en «mejorar y potenciar la buena convivencia entre todos» y, para ello, explica que «esperamos contar con el apoyo de las instituciones». En este sentido, Monge advierte que «el talante conformista de los vecinos de Binibèquer Vell se ha terminado» y agrega que «en la última reunión de propietarios se ha notado un incremento del malestar porque nos sentimos abandonados por parte de las administraciones».

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Por este motivo, Oscar Monge afirma que «toca ponerse las pilas y recuperar el valor de Binibèquer Vell, aunque sea el emblema turístico de Menorca». Lamenta que el poblado de pescadores, una de las zonas más visitadas de la Isla durante la temporada estival, «se ha deteriorado mucho en estos últimos años debido a la masificación turística» y, por ello, reclama un cambio. «Si no obtenemos el respaldo que necesitamos, tomaremos medidas», avisa.

Pintadas vandálicas

La difícil convivencia entre los propietarios y los visitantes de Binibèquer Vell, así como el sentimiento de «abandono» que sienten los vecinos del poblado de pescadores por parte de las instituciones, no es nada nuevo. A pesar de las señales que ruegan silencio y los carteles que piden respeto y orden en la urbanización, la gran afluencia turística durante el verano supone, a menudo, un problema para los residentes, que aseguran no reciben ayuda por parte de las administraciones.

No son pocas las veces que han denunciado actitudes incívicas e irrespetuosas. Muy en línea con estas críticas, a finales del pasado mes de julio, aparecieron en todo el pueblo pintadas vandálicas en las que se podía leer que «el turista maleducado no es bienvenido». Oscar Monge asegura que «las pintadas no las hizo ningún propietario» y defiende que «la cuestión no son las pintadas, sino su origen». A este respecto, declara que, «tapar el problema no resuelve el texto» y aclara que «aunque la brigada municipal quitó las pintadas, el problema que las originó se mantiene».

Monge explica que «hay otros pueblos en todo el territorio español que, como Binibèquer Vell, son turísticos, pero reciben ayudas para que la convivencia con los turistas sea posible». Añade que «nosotros no recibimos ningún tipo de respaldo para que esta coexistencia sea posible». Comenta que «la urbanización es un polo de atracción de mucha gente y las instituciones no nos pueden abandonar». «Tenemos claro que precisamos un cambio y esta nueva junta directiva lo reclamará», concluye.