Turistas en la urbanización de Sant Tomàs | Josep Bagur Gomila

Los hoteles de costa mantienen un 65 por ciento de reserva de plazas en octubre, sobre todo en la primera quincena, a partir de entonces algunos irán poniendo fin a la temporada, en particular aquellos que no cuentan con el apoyo de turoperador, que es el medio que garantiza un nivel mínimo de ocupación. Británicos y alemanes, principales clientes de esos paquetes turísticos, son los mayores usuarios de esas fechas, «el turismo latino desaparece a mediados de septiembre», explica Luis Pablo Casals, presidente de Ashome.

El dato confirma la recuperación de la plena temporada, que comenzó fuerte en abril y mayo y mantiene el pulso hasta octubre, aunque en desestacionalización se avanza más en la punta de arranque que en la de cierre.

Septiembre ha estado al nivel de junio, con un precio medio inferior, pero sin ofertas, según destaca el represente de los hoteleros menorquines. En estas semanas se ha alcanzado una ocupación de entre el 85 y el 90 por ciento con un tipo de turismo menos familiar por haber empezado ya el curso escolar.       

Agroturismos

El contexto es más favorable para los hoteles de interior y alojamientos más reducidos. Algunos agroturismos confirmaron ayer que tienen reservas hasta principios de noviembre merced al perfil del turista que no viene por el sol y playa sino por la oferta cultural, gastronómica o de naturaleza.

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Casals apunta que este segmento representa ya en torno al 12 por ciento de los visitantes que eligen Menorca para sus vacaciones y consolidan la tendencia de alojamientos más reducidos y con menos tránsito humano iniciada durante la salida de la pandemia.

Asegura que el turismo, también desde el punto de vista del alojamiento, «cuanto más diversificado, mejor, enriquece el destino», dice respecto al crecimiento exponencial de esta oferta en los últimos seis o siete años.

Temporada 2023

La temporada ha discurrido por las cauces esperados, «no ha sido extraordinaria», afirma, y la próxima será, desde su punto de análisis, de normalización.

Reitera sus críticas a la oferta no controlada, que ha dado el sorpasso en cuanto a estancias turísticas «y distorsiona la realidad menorquina. Soy partidario de la distribución de la riqueza turística, pero con orden», dice en su conocido alegato contra el abuso del alquiler ilegal.