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Las playas de Ciutadella han sido una de las grandes damnificadas por el intenso temporal que azotó la Isla la madrugada del domingo. Solo tres de las diez playas urbanas se han salvado de los efectos de la tormenta. Se trata de Sa Platja Gran, Cala en Bosc y Son Xoriguer. El resto, en mayor o menor medida, se han visto afectadas.

Las más perjudicadas han sido las del núcleo de Cala en Blanes, especialmente la de Cala en Blanes, aunque también han salido mal paradas Cales Piques y Cala en Forcat. En las tres, las piedras se han comido la playa y las han dejado con muy poca arena. Un jarro de agua fría para los chiringuitos y los concesionarios del servicio de hamacas y sombrillas, ya que el estado de estas playas no invita a quedarse mucho tiempo, en un mes de septiembre turísticamente excepcional, en el que los hoteles están entre el 70 y 80 por ciento de su capacidad. Pese a ello, algunos turistas sí que se han cercado a la playa este lunes.

En cuanto al resto, Sa Caleta, las dos playas de Santandria y Cala Blanca se han visto parcialmente afectadas, básicamente por el corrimiento de la arena por la entrada de agua desde los respectivos pequeños torrentes que desembocan al mar.

Este diario ha visitado la mañana de este lunes las diez playas urbanas citadas, para observar cómo han quedado tras el temporal. Y aquí está el resultado.

Cala en Blanes

La más perjudicadas sin ningún tipo de dudas. La arena ha desaparecido de media playa, con dos corrimientos de arena, uno de ellos parece una especie de pequeño río que traviesa la cala y llega prácticamente hasta la cuesta por la que se accede a la playa. Ha vuelto a relucir, como ya ha pasado otras veces, el antiguo asfalto de la calle que pasaba por la cala.

Cala en Blanes. | J.G.V.

Sobre las 11 horas de este lunes no parecía una playa turística. Había por un lado los trabajadores de Ecoverd de la Fundació de Discapacitats que adecentaban la zona verde y quitaban las ramas, y por el otro los hamaqueros, ayudados por los socorristas, que clavaban las sombrillas que fueron arrasadas por la tormenta. Algunos turistas, pocos, usaban las hamacas. En el agua, pocos bañistas más allá de un pare de niños jugando con el agua donde el sábado había arena.

Cales Piques

En la playa de Cales Piques, cerca de Cala en Blanes, el panorama no era muy diferente. Se ha quedado sin arena, y se ha convertido en un pedregal, después de que el agua corriera en tromba procedente del pequeño barranco hasta la cala. Las hamacas se han vuelto a montar en la playa, pero lo han hecho sobre una plataforma de roca, que antes estaba cubierta por la arena. Pocos turistas se han acercado a la cala, y ninguno de ellos estaba nadando, ya que el agua tenía un color marrón que no invitaba al baño.

Cales Piques | J.G.V.
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Cala en Forcat

El agua se ha comido más de media playa de Cala en Forcat y las piedras han reemplazado la arena, mientras que en la otra mitad de la cala entra un canal de agua, y sobrepasa a una de las escalaras que da acceso a la cala. En la pequeña playa, poco antes del mediodía, solo había cinco adultos y dos niños que jugaban con las piedras. Igual que Cales Piques a esa hora nadie nadaba porque el agua era todavía marrón.

Cala en Forcat. | J.G.V.

Platja Gran

La playa interior de la ciudad estaba casi como siempre, ajena a los efectos de la tormenta, gracias a que el torrente, que pese a acumular una gran cantidad de agua, la canalizó al mar bordeando la playa.

Platja Gran. | J.G.V.

Sa Caleta

Un gran charco de agua, de al menos 40 centímetros de profundidad, recibe a los bañistas que acceden a Sa Caleta por las escaleras del margen derecho, mirando al mar. Y por el centro de la cala, un canal de agua se ha comido la arena, y arrasó con las sombrillas fijas que estaban instaladas en la playa, y que ahora están inutilizadas en un rincón de la cala.

Sa Caleta. | Gemma Andreu

Santandria

Las dos calas de Santandria se han visto afectadas. La más perjudicada, la pequeña, en la que apenas queda playa por el corrimiento de arena y la entrada de agua. En la grande, que está mucho mejor, el único rastro de la tormenta es el estado de la pasarela que se utilizaba para que las personas con discapacidad puedan acceder al mar y se ha tenido que retirar parcialmente.

Playa pequeña de Santandria | Gemma Andreu

Cala Blanca

No ha sido de las más damnificadas. Se ha abierto un gran canal que va del mar hasta más de la mitad de la cala y ha entrado bastante alga.

Cala Blanca. | Gemma Andreu

Se han instalado las sombrillas, aunque no las hamacas. Algunos bañistas se han acercado hasta la playa, aunque la afluencia ha sido menor que días atrás.

Cala en Bosc

Cala en Bosc. | Gemma Andreu

Cala en Bosc está como si nada. Agua de color turquesa, a la que deben envidiar sus hermanas del norte de Ciutadella, y con una gran afluencia de bañistas, que seguramente ante el estado del resto de playas ha decidido acudir hasta esta playa, que a mediodía estaba abarrotada.

Son Xoriguer

Son Xoriguer. | Gemma Andreu

En Son Xoriguer, tres cuartos de lo mismo. La playa está en perfectas condiciones, más allá de las piedras que ya de forma perenne están en la arena. En Son Xoriguer había también bastantes bañistas, aunque ni mucho menos comparables a los que había en Cala en Bosc.