La mayoría de las agresiones registradas en los diez meses que llevamos de año se han producido en centros de atención primaria | Josep Bagur Gomila

Después de más de dos años de pandemia, un tiempo en que las visitas presenciales en los centros de salud se redujeron a su mínima expresión, la sanidad menorquina ha recuperado la tendencia de crecimiento en relación a las agresiones, físicas o verbales, de que son objeto los profesionales de los diferentes estamentos que la forman.

Precisamente la huella del coronavirus es la causa que explicaría el aumento de las actitudes agresivas al personal de primera línea que trata al usuario, en ocasiones hastiado de las largas esperas para ser atendido o recibir la visita que necesita lo que le lleva a actitudes más violentas. Se trata de los administrativos que están en la recepción de los centros de salud y el Hospital Mateu Orfila, y los celadores que tienen un contacto más directo con ellos.

De las 19 agresiones registradas en los diez meses transcurridos de este 2022, 11 las han recibido personal administrativo y celadores. El año pasado solo fueron 2, aunque hubo más agresiones a médicos (9). En cuanto al resto, cinco han recaído en doctores y dos en enfermeras. Hay que    apuntar que el sindicato de enfermería de Balears, Satse, difiere de la cuantía de las agresiones denunciadas en Menorca, facilitadas por el Área de Salud, y eleva la cifra global hasta las 25.

Los números reales, en cualquier caso, son mayores porque muchas de esas conductas agresivas verbales y también físicas no se denuncian por quienes las sufren. De las 19 denunciadas, han sido 18 verbales y una física, ocurrida en el Mateu Orfila, aunque ha habido al menos otras dos también físicas a técnicos sanitarios que no se han comunicado. Algunos profesionales prefieren evitar el trámite de interponer la demanda ante las fuerzas policiales o enturbiar el ambiente ante una próxima visita. Tanto los responsables de atención primaria, donde se localizan la mayoría de estas agresiones, como el Colegio de Médicos o el hospital, insisten en la tolerancia cero para que el personal no deje pasar ninguna de estas actitudes que merman su trabajo.

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«Hay veces en las que el paciente nos amenaza con una queja a instancias superiores, o eleva el tono de voz, y eso no se cuenta», explica un médico que ejerce en el levante insular. «Atendemos de la mejor forma posible y si exigen de malas maneras una visita al especialista, a veces cedemos para evitar    una conducta peor», apunta otro doctor.

En Menorca solo el Hospital Mateu Orfila y el centro médico del Canal Salat disponen de servicio de vigilancia y seguridad permanente, que normalmente se hace más necesaria en los turnos nocturnos, urgencias que en muchas ocasiones tienen que ver con las drogas o el alcohol lo que eleva el grado de agresividad de los pacientes.

Es la empresa Transportes Blindados SL la encargada de este cometido desde 2017 con un contrato que se ha ido renovando y que expira en 2023 tras la última prórroga por un importe total de 350.197 euros.

El año pasado el servicio incluyó la vigilancia nocturna del antiguo Hospital Verge del Toro para evitar actos vandálicos en las obras que se llevan a cabo. En Mallorca el Govern ha extendido este año el servicio de vigilancia y seguridad a los centros de salud y unidades básicas dependientes de la Gerencia de Atención Primaria de Mallorca.

El apunte

«Cada vez hay más pero no todas se denuncian»

■ Cosme Escoda, coordinador del 061. «Después de la pandemia, cada vez hay más actitudes agresivas pero la verdad es que no todas se reportan», afirma Cosme Escoda, coordinador del 061 en Menorca. Pone como ejemplo dos agresiones físicas sufridas por técnicos sanitarios, una recientemente tras una pelea numerosa en Es Pla, y otra hace meses a las puertas del hospital. «La verdad es que Menorca es un lugar tranquilo para el trabajo del 061, no tiene nada que ver con otros sitios, como Eivissa, por ejemplo, pero las actitudes agresivas hacia el personal van en aumento». Señala el médico responsable del servicio que hay lugares más hostiles, «y en teoría estamos formados sobre cómo actuar en un caso así, además disponemos de un código pánico cuando se dan algunas de estas situaciones difíciles de controlar».

«Notamos más agresividad en determinados casos»

■ Txema Coll, director médico de Atención Primaria. «Observamos que se ha producido un ligero aumento aunque se mantiene la tendencia lineal de los años anteriores», explica Txema Coll, director de Atención Primaria de Menorca, donde se localizan la mayoría de agresiones. El motivo estaría vinculado a la campaña informativa que se ha hecho este año entre el personal para que se declaren las agresiones de todo tipo    que quizás antes no se reportaban, «aunque es cierto que aún tenemos una parte que no se comunican». Otra causa puede ser «la consecuencia de la pandemia porque notamos más agresividad en determinados casos.    Coll destaca el cambio de perfil en el profesional agredido, porque se reduce el sanitario y crece significativamente el administrativo «que son los primeros que dan atención al usuario».

«La agresión rompe la confianza en el sistema»

■ José A. Vidal, presidente del Colegio de Médicos en Menorca. José Antonio Vidal, presidente del Colegio de Médico de Balears, en Menorca, explica que cualquier agresión «rompe la confianza en el sistema para garantizar la asistencia sanitaria adecuada». El médico recuerda que en el colegio balear ya se cuenta con un observatorio de agresiones, con un teléfono operativo las 24 horas del día, «hay tolerancia cero y el colegio tiene el soporte jurídico necesario para que los profesionales comuniquen lo que les ha sucedido y apoyarles». En opinión del responsable de la institución colegial en la Isla, «hay que concienciar a la sociedad para que no se cometan agresiones de ningún tipo». Admite que han aumentado en el último año y recuerda que el médico público «tiene carácter de autoridad por lo que una agresión puede ser un delito penal».