Imagen de Macarelleta con una considerable afluencia de bañistas tomada el pasado 14 de mayo. | Josep Bagur Gomila

Menorca ha vivido este año la mejor temporada de su historia. Después de dos años fuertemente marcados por la covid, la Isla le ha retomado el pulso a la actividad turística con más fuerza que nunca, convirtiéndose en el único destino balear que ha cosechado mejores cifras de visitantes que antes de la pandemia. El balance de llegadas al aeropuerto es elocuente. Desde abril –mes que este año se ha ganado con creces un puesto entre los considerados de temporada– a octubre, han aterrizado en la Isla la friolera de 1,74 millones de pasajeros. Eso son 207.367 más que en el mismo periodo de 2019, un repunte del 13,5 por ciento.

Superada la resaca de la temporada turística vale la pena analizar el detalle mensual de esas cifras para extraer algunas conclusiones significativas. La primera es que ha habido una mejora sin precedentes en uno de los grandes males endémicos de la actividad turística en la Isla, su alta estacionalidad. Los mayores incrementos de llegadas se han producido en abril (33,5 por ciento), mayo (17,9 por ciento) y especialmente octubre (43,8 por ciento). De hecho entre los tres meses la Isla ha sumado casi medio millón de pasajeros, 105.646 más que antes de la covid, una subida del 28,9 por ciento.

Ello no quiere decir ni mucho menos que el destino haya visto caer la llegada de visitantes en los meses centrales de la temporada, por los que discurre el verano, junio, julio, agosto y septiembre, en las que sin duda la presión turística ha alcanzado niveles récord. No obstante, entre esos cuatro meses la Isla ha ganado 101.721 visitantes, menos que en los tres meses de los extremos de la temporada, con un incremento de llegadas tres veces inferior, del 8,7 por ciento. Obviamente el margen de crecimiento en estos meses es mucho más reducido. El balance en ese cuatrimestre es igualmente histórico, 1,27 millones de llegadas al aeropuerto. Especial mención a los grandes incrementos registrados en julio (11,2 por ciento) y septiembre (14,4 por ciento). No cabe duda que ha habido más turistas que antes de la pandemia en todos los meses de esta larga temporada, pero en la comparativa llama mucho la atención, por ejemplo, el contraste entre los 46.737 más de octubre y los 17.128 más de agosto.

Aun siendo la única estadística fidedigna de las que se emiten para conocer el volumen de visitantes, es cierto que los datos de tráfico de pasajeros de AENA no permiten discernir entre viajeros residentes y turistas. Al grano de los turistas se intenta aproximar con proyecciones estimativas la encuesta Frontur del Instituto Nacional de Estadística (INE). Las conclusiones son a grandes trazos las mismas e incluso subrayan más los avances vividos en materia de desestacionalización. De este indicador todavía no se han elaborado las cifras del mes de octubre, pero tomando solo el abril y el mayo, el crecimiento de turistas llegados se estima en un 29,5 por ciento (59.509 personas) más que en 2019. En cambio en los cuatro meses de la temporada solo se habrían ganado 37.740, un aumento del 3,3 por ciento. Frontur llega a afirmar que en el mes de agosto de este año se ha vivido un ligero descenso en la llegada de turistas (en esta encuesta se estiman también los llegados por vía marítima) que antes de la pandemia.

Indicadores récord

El aumento en la llegada de visitantes ha tenido su reflejo en los principales indicadores turísticos, que han convertido la temporada 2022 en la de los récords. Se estima que de abril a septiembre los turistas se han gastado en sus vacaciones 1.472,7 millones, un 11,6 por ciento más que en el año 2019, que hasta la fecha acumulaba prácticamente todas las plusmarcas turísticas. Aunque el dato de mayor relevancia, ya desvinculado de la correlación con la mayor presencia de turistas, es el de gasto por persona y día, una media que ha ascendido un 8,7 por ciento empujada por los altos niveles de gasto medio de los visitantes extranjeros.

En el ámbito del alojamiento hotelero también se han registrado cifras muy positivas de ocupación, pernoctaciones, tarifas y rentabilidad, aunque no hay que olvidar que como en el resto de sectores la inflación ha elevado los costes de explotación. La media de las ocupaciones mensuales crece en 4,4 puntos porcentuales respecto a 2019 y los ingresos por habitación disponible (RevPAR) lo hacen un 20,3 por ciento empujados por un alza similar en las tarifas medias diarias (ADR) de las habitaciones ocupadas.