Dos décadas de espera. El edificio de la Sala Augusta, en la calle Ramón y Cajal de Maó, está cerrada desde 2004 y su transformación en Conservatorio es cuestionada en varios ámbitos. | Gemma Andreu

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La subasta para la construcción del Conservatorio de Música de Menorca en la Sala Augusta de Maó ha quedado desierta por segunda vez. La obra había salido a licitación por 8,3 millones (IVA incluido), lulego de haber aumentado 1,9 millones respecto a la primera convocatoria, pero no ha bastado para atraer el interés de los constructores.

A la espera de contar con una infraestructura adecuada desde comienzos de siglo, el Conservatorio deberá continuar esperando. La Sala Augusta, cuestionada por la comunidad educativa y por distintos ámbitos de la vida cultural y política, sigue siendo la primera opción municipal para albergar este centro, aunque , a la vista de los sucesivos obstáculos que continúan apareciendo no se descarta que se vuelva a abrir el debate sobre la idoneidad del edificio y sobre un proyecto que además deja el auditorio, una de las principales reivindicaciones del profesorado, pendiente para una segunda fase sin plazo concreto.

En la larga polémica sostenida sobre el proyecto de Josep Llinàs, que data de 2011, se ha destacado sobre todo su complejidad. Plantea aprovechar el edificio actual, la construcción de otros dos y conexión con Es Freginal, aunque dada la limitación del espacio lo más llamativo son las ocho plantas que propone, tres de ellas en el subsuelo con el auditorio a 12 metros de profundidad.

Sin embargo, no son las aparentes dificultades que entraña el proyecto, a las que se añaden las dudas sobre la cimentación del terreno, las causan que frenan el interés de los constructores. Los empresarios miran sobre todo los números y la coyuntura actual.

«El precio no es suficiente»

Desde la Asociación de Constructores de Baleares, en la que están integradas las principales empresas del sector de Menorca, en cuanto a medios y número de empleados, aducen que la única razón por la que nadie ha concurrido a esta obra es el precio, «no es suficiente, cuando han hecho números estudiando el proyecto no salen las cuentas», afirma Sandra Verger, director general de la Asociación, «no hay más motivos». No se ha valorado la mayor o menor dificultad derivado del proyecto o, al menos, no se cita, entre los motivos.

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Aduce que esta es una más de la larga lista de obra pública cuya subasta ha quedado desierta al menos en primera convocatoria. Hasta septiembre eran diez por un valor global de 5,3 millones, dos meses después son 17 con un presupuesto total de 12,9 millones de euros. De ese importe, la mitad corresponde al proyecto del Conservatorio, el último en añadirse a la lista.

Algunas de esas obras, como las de reanudación de la carretera general, o la promoción del Ibavi en Fornells, han sido adjudicadas en la segunda convocatoria después de una revisión al alza del precio. Estos dos proyectos son los únicos, además del Conservatorio, con un presupuesto de más de un millón.

«No damos abasto»

Por parte de las pequeñas empresas de la PIME menorquina hay razones añadidas a las del precio. «Todos vamos saturados de trabajo, hay mucha obra en marcha y en espera, ahora no damos abasto», contesta Josep Olives, presidente de la Asociación de Empresas de la Construcción y Promotores de Menorca, quien confiesa, no obstante, que desconoce este proyecto y el precio por el que ha salido.

Reclama mejor planificación a la Administración para programar el trabajo y compatibilizar la obra pública con la privada, aunque advierte que es muy difícil asumir una obra de esta envergadura, «no hay suficiente infraestructura», apunta, e importar mano de obra «puede ser una solución para hoy, pero un problema mañana si no se mantiene este ritmo de trabajo», añade.

El medio centenar de empresas menorquinas agrupadas en la Asociación son de tamaño medio, de entre 10 y 25 operarios, aunque hay tres o cuatro con 60 o 70. Para estas, «ocho millones de presupuesto es una obra golosa, pero si nadie se interesa es que necesita una revisión de precios», reflexiona.

La dimensión o la estructura empresarial no sirve, sin embargo, como excusa para una obra que se licita a través de la Plataforma de Contratación del Estado con acceso universal. Son numerosas las contrataciones que se han realizado a empresas del exterior que sí se han interesado por este tipo de obras de gran envergadura o incluso alguna unión temporal de empresas con participación de firmas menorquinas y obra en marcha.

El apunte

Para el alcalde la Sala Augusta sigue siendo la mejor opción

Para Héctor Pons, alcalde de Maó, es una mala noticia que la subasta de las obras del Conservatorio haya quedado desierta por segunda vez. Lo enmarca en la sobrecarga puntual que se registra en el sector de la construcción, «no es el único caso, es un hecho que no está pasando en diferentes obras, hay dos factores que están condicionando la contratación, uno es el incremento de precios debido a la situación nacional e internacional y, en segundo lugar, hay muchas empresas, no sé si decir saturadas, pero con mucho trabajo, tienen opción de elegir a qué obras se presentan y a cuáles no. Ante una obra de esta magnitud esos factores han influido para que quede desierta», comenta el alcalde al buscar los motivos del frustrado concurso.

Sin embargo, no descarta la Sala Augusta como el lugar idóneo para construir esta infraestructura, «pediremos a la Conselleria que valore los factores que pueden haber incluido, lo comentaremos con el resto de partidos para ver cómo procedemos», advierte en cuanto a los próximos pasos a dar para encauzar los sucesivos reveses que viene sufriendo este proyecto.

«En todo caso», añade, «nuestra voluntad es buscar todas la alternativas para que el proyecto de conservatorio en la Sala Augusta sea viable, es nuestro acuerdo de gobierno y consideramos que es la mejor opción para el modelo de ciudad que queremos», que pasa por ubicar los equipamientos en el centro, «que no continuemos vaciándolo de actividad, hay diferentes inicitaivas que van en esta dirección. Necestiamos tener más información y valorarlo con calma para ver cómo avanzamos», concluye.