Las cifras de afiliación a la Seguridad Social han descendido tras al verano al ritmo habitual pese a que el paro no aumente. | Josep Bagur Gomila

La reforma laboral que entró en vigor el pasado mes de abril ha alterado tanto las reglas del juego que ya no sirven las puntuaciones que hasta ahora se usaban para medir el éxito de las partidas. La prohibición -salvo singulares excepciones- de firmar contratos temporales ha disparado el número de trabajadores fijos discontinuos. En una isla con una actividad económica muy estacional, eso tiene evidentemente efectos positivos para muchos empleados, que ven aumentadas sus garantías laborales, pero también provoca anomalías estadísticas que convierten prácticamente en papel mojado indicadores tan importantes hasta la fecha como la cifra oficial de paro.

La razón es sencilla, la administración no registra en las listas del paro a los trabajadores con contratos fijos discontinuos que terminan su periodo laboral, por mucho que reciban ayudas, subsidios o la prestación por desempleo. No es algo nuevo. La figura del trabajador fijo discontinuo existe desde los años 80 y los periodos de inactividad nunca se han reflejado en el paro, pero siempre había sido una tipología de contrato minoritario. Un ejemplo. En el mes de agosto del año 2021 solo representaba el 24,8 por ciento de los contratos. Un año después, tras la reforma laboral, ese porcentaje se ha elevado hasta el 44,2 por ciento.

En plena temporada casi la mitad de los afiliados menorquines han sido fijos discontinuos y los contratos temporales han caído a mínimos históricos. En consecuencia pasada la campaña turística han dejado de trabajar, pero no pasan a engrosar las listas del paro. Se ha borrando de un plumazo uno de los clásicos efectos estadísticos del final de la temporada, la subida del desempleo.

Las cifras oficiales del paro que ofrece el Servei d’Ocupació de les Illes Balears (SOIB) sitúan el número de desempleados al término de la temporada, al cierre de octubre, en 2.204. Son 91 parados menos que en el mes de agosto, un mes punta de actividad de una temporada récord. Atendiendo solo a este indicador habría que concluir que el paro de octubre ha bajado un 3,9 por ciento en relación a agosto. Está claro que el pasado mes de octubre fue bueno en términos laborales, pero la cifra de paro ha quedado desvirtuada por la desaparición en masa de miles de trabajadores temporales que ahora son invisibles por su condición de fijos discontinuos.

La caída de la afiliación

Noticias relacionadas

En la práctica lo que ha ocurrido tras el verano es lo de siempre, lo esperable, y además en proporciones similares a años anteriores, que el número de personas que están trabajando ha disminuido drásticamente. Lo corroboran los datos de afiliación a la Seguridad Social, que se publican disgregados por islas con mucho más retraso, y que ganan valor sobre los del paro como termómetro del mercado laboral, visto que no se ven alterados por los profundos cambios introducidos en el modelo de contratación. El dato del mes de octubre ha sido muy positivo, con 31.200 afiliados. Es una cifra histórica para el último mes de la temporada, un 9,8 por cuento superior a la de 2019, pero no esconde el descenso de actividad tras la temporada.

En relación al mes de agosto, en octubre había registrados en la Seguridad Social 9.214 trabajadores menos, un descenso de casi un 23 por ciento. Esa pérdida de afiliación entre los meses de agosto y octubre es solo ligeramente inferior a la media de las registradas entre 2014 y 2019, que se sitúa en el 24,9 por ciento. Menorca ha avanzado en la desestacionalización de su mercado laboral, pero ni mucho menos a los niveles que indica la comparación interanual del paro, que habría descendido un 48,76 respecto a octubre de 2021.

No es el único indicador que muestra el lógico descenso de actividad laboral tras la entrada en hibernación de buena parte de la oferta turística de la Isla. Los trabajadores de temporada, ahora transformados en fijos discontinuos, que han desaparecido de las listas del paro reaparecen en buena medida como demandantes de empleo, inscripción ineludible para aquellos que pretendan acogerse a los subsidios o a la prestación de desempleo.

Las cifras de demandantes de empleo muestran como desde el pasado mes de agosto hasta octubre se han incorporado a la lista -que sigue engrosándose en los primeros compases de noviembre- 3.067 residentes. Es un incremento del 78,9 por ciento, muy similar al que, por tomar un año comparable, se produjo a estas alturas en 2019, del 77,9 por ciento.