La muestra de agua con presencia de E.coli fue tomada a mediados del mes de octubre. | Gemma Andreu

Análisis de laboratorio han revelado la presencia de contaminación fecal en el agua del torrente de Sa Mesquida. La muestra fue tomada por un particular a mediados del mes de octubre junto al puente que cruza el torrente y los resultados emitidos por un laboratorio autorizado, a los que ha tenido acceso este diario, han detectado la presencia de Escherichia coli (E. coli), una bacteria que habita en el intestino de seres humanos y animales y que podría estar detrás de los crecientes problemas de malos olores que vienen denunciando vecinos de la urbanización de Maó.

El pasado verano las molestias provocadas por el fuerte olor y también por la proliferación de roedores e insectos llevaron a la asociación de vecinos a alzar la voz. Ante esas quejas la concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Maó, Conxa Juanola, expresó las sospechas de la presencia de contaminación fecal en las aguas del torrente. El Consistorio trasladó esas sospechas a la Conselleria balear de Medio Ambiente y esta semana lamentaba que todavía no ha recibido una respuesta oficial. Los últimos análisis vienen a confirmar las sospechas municipales.

Desde el Govern explican que en respuesta a las denuncias vecinales, que atribuían los malos olores a vertidos desde la base militar de Sant Isidre, un técnico de Recursos Hídricos recorrió el torrente y descartó esa hipótesis. En su conclusión apuntó como causa a la presencia de algas en una zona con agua estancada cerca de la desembocadura del torrente y a las altas temperaturas.

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No obstante, se muestran abiertos a recibir los nuevos análisis para valorar los resultados y si corresponde iniciar una investigación para determinar si el origen es animal o bien puede venir de problemas de filtración en alguna de las fosas sépticas de viviendas cercanas al torrente.