Sumado el personal del IME y los consorcios, 656 trabajadores cobran nómina de la administración insular | Archivo

La estabilización de plantillas aprobada por el decreto ley en junio para reducir la temporalidad del empleo público supone la conversión en personal fijo de 203 trabajadores interinos del Consell. La institución lo hace a través de los presupuestos del próximo año con el objetivo de unificar el régimen jurídico de su plantilla y otorgarles así la condición de funcionarios.

La plantilla de la institución está compuesta por 542 plazas, de las que 230 están adjudicadas en propiedad. A ellas han de sumarse 78 del consorcio sociosanitario, 12 del consorcio de residuos y energía, ocho del consorcio del suelo rústico y 16 del IME, con tres plazas en propiedad en estos organismos. En total son 656 trabajadores, mientras que    los interinos que ahora pasan a fijos suponen casi la tercera parte del total de la plantilla.

Son los que cobran nómina pública y que suponen para la institución insular, sumados los cargos públicos y de confianza como los directores insulares, un gasto total de 24.597.849 euros.

Pero no están todos, al margen de la plantilla hay también personal contratado por obras y servicios así como personal técnico y administrativo contratado para gestionar programas de ocupación. Estos tienen un coste de 1,1 y 1,9 millones respectivamente, un gasto que eleva el total en personal a 28,6 millones, un 7,43 por ciento más que 2022. Por tanto, dos de cada diez euros del presupuesto tienen como destino el pago del personal.

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En los últimos ocho años, los que ha gestionado la actual mayoría de gobierno compuesta por el PSOE, Més per Menorca y Unidas Podemos, el gasto en este capítulo ha crecido un 54 por ciento. Ha pasado de 18,5 millones en 2015 a los 28,6 del próximo año, es decir 10 millones más, que obedece tanto al aumento de empleados públicos como a la subida salarial. El crecimiento ha sido sostenido, en 2020 se registró un ligero descenso que fue compensado en el ejercicio siguiente con un incremento del 12 por ciento.

Diversidad

La plantilla alberga una gran variedad de funciones y especialidades en línea con la diversidad de competencias y materias que gestiona el Consell. Hay desde arquitectos, ingenieros, abogados, médicos o psicológos hasta    peones, celadores, cocineros, bomberos y guardas de pesca. Y, por supuesto, administrativos y auxiliares administrativos. Bienestar Social es el departamento más voluminoso y diverso en profesiones y funciones.

En 2023 se crean 17 nuevas plazas, entre las que figuran 4 auxiliares cuidadores, dos inspectores de patrimonio, un técnico de patrimonio, otro de biblioteconomía y documentación, dos administrativos, dos técnicos de formación, un técnico de tutorización, un técnico de gestión de personas, un técnico de administración general, un técnico en sistemas de información geográfica y un director, según consta en el documento presupuestario.

También hay seis plazas que son amortizadas, por lo que el incremento real de nuevos puestos de trabajo son once. El discutido plus de productividad, cuestionado reiteradamente por la Sindicatura de Comptes por figurar como un complemento más de    la nómina ajeno a la productividad en sentido estricto, no sufre alteración, aunque figura como uno de los objetivos a enmendar.

En cuanto al incremento salarial previsto para el próximo año se sigue el criterio de los Presupuestos Generales del Estado, un 2,5 por ciento respecto a este año. No obstante, se incluye    de una prevención relacionada con el posible incremento del IPC de un 0,5 por ciento más y otro medio punto «si el PIB nominal iguala o supera el calculado en el cuadro macroeconómico» de los citados presupuestos, por lo que el aumento real puede llegar al 3,5 por ciento.