Vista general de Alaior. | ARCHIVO

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Al contrario de Ciutadella, que rebaja en una altura las posibilidades que ofrece el PTI en aquel municipio, Alaior, para el que fija planta baja más dos, es partidario de crecer hasta tres. Ese era el criterio en las primeras discusiones sobre el planeamiento insular de 2003, luego rebajado a dos, que es el parámetro que se mantiene ahora.

Explica Cristóbal Marqués, responsable de Urbanismo de Alaior, que aumentar el coeficiente de densidad en las áreas de transición (el suelo de crecimiento urbano) ofrecería como resultado viviendas más reducidas pero con un coste de adquisición o de alquiler también más reducido. Coincide en ese punto con la opinión del Colegio de Arquitectos al analizar el modelo de las unidades familiares en la sociedad de hoy.

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Marqués introduce otro punto de análisis en su valoración de la normativa que el PTI establece sobre la edificabilidad y la repercusión en la cesión de suelo para viviendas de protección, que es un 15 por ciento del aprovechamiento lucrativo.

El concejal se muestra partidario de eliminar la afectación porcentual de las viviendas resultantes privativas en cada solar al régimen de protección oficial porque cree que ya es una obligación del Ayuntamiento al recibir un 15 por ciento de aprovechamiento lucrativo en todo desarrollo en suelo urbano no consolidado y urbanizable.

Aduce Marqués que solo de este modo resalta atractiva la inversión en nueva vivienda habitual en los núcleos tradicionales, se minimizan los costes de inversión y ejecución por el promotor y repercute beneficiosamente así en el precio de compra o alquiler para los futuros usuarios.