Maria Jesús Bagur, Sandra Moll y Carla Gener, tras la firma del acuerdo de la moción de censura | Katerina Pu

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Ya se ha iniciado la cuenta atrás para investir nuevo alcalde a Llorenç Ferrer. Los concejales del PSOE, el PSM y Ciutadella Endavant registraron a primera hora de ayer la histórica moción de censura, la primera en 45 años de elecciones democráticas en el Ayuntamiento, y, a renglón seguido, empezaron a esbozar las claves de su nuevo gobierno en común.

Sin la compañía de Llorenç Ferrer ni de ningún otro concejal, las portavoces de los tres partidos (eventuales tenientes de alcalde del nuevo gobierno) comparecieron juntas en la sede del PSOE para firmar el acuerdo de gobernabilidad 2024-2027 con el que tratan de enmendar el fiasco de hace un año, cuando no dispusieron del «tiempo» ni del acuerdo necesarios para cerrar un pacto que diera continuidad al gobierno que ya habían compartido entre 2015 y 2023.

«Nos equivocamos», admitió la secretaria general del PSOE-Ciutadella, Sandra Moll, para quien presentar la moción de censura «es una responsabilidad y una obligación» para hacer «lo que nos pidieron los ciudadanos» en las urnas y que no pudieron llevar a cabo en los quince primeros días de junio de 2023, porque en las semanas posteriores a las elecciones «no estuvimos a la altura».

Para evitar reincidir en el error, no se nombrarán cargos de confianza, que fue uno de los motivos de discordia insalvables en la abortada negociación de hace un año. Lo anunció la portavoz del PSM, Maria Jesús Bagur, llamada a pasar a partir de febrero de 2026 de la segunda tenencia de alcaldía a la condición de primera edil hasta acabar el mandato.

Con personal propio

Si hay que «reforzar» el área de Urbanismo con un director, como se pretendía y se «necesita», «será con personal propio». Y se deja «para una próxima legislatura» la posibilidad de pactar la «incorporación de profesionales externos de perfil técnico que contribuyan a desencallar» el departamento.

Pactada la alternancia de año y medio en la alcaldía (Llorenç Ferrer primero y Maria Jesús Bagur después), el PSOE se reserva para sí y durante los tres años que restan de mandato la primera tenencia de alcaldía, Carla Gener (Ciutadella Endavant) la tercera y la cuarta será del PSM primero y del PSOE después, en función de quien sea el alcalde.

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El nuevo gobierno de izquierda no costará ni un euro más a los ciudadanos. Se congelan el gasto político, los sueldos, las retribuciones y las indemnizaciones, que serán las mismas que se pactaron al inicio del mandato. Las dedicaciones exclusivas o parciales a repartir entre los socios tampoco excederán las 8’3 que ahora se distribuyen la alcaldesa y los concejales del PP.

El PSOE asumirá la gestión de Urbanismo, Hacienda, Fiestas, Comercio, Mercados, Turismo o Gobernación. El PSM se queda las áreas de Cultura y Patrimonio, Movilidad, Medio Ambiente, Seguridad Ciudadana, Deportes, Juventud, Participación Ciudadana y la del Servicio de Aguas, que deberá lidiar con el conflicto que se derive de la actual investigación abierta por la Guardia Civil por la gestión de los pozos públicos desde 2019. Para la edil de Ciutadella Endavant se reserva Educación, Igualdad y Limpieza Viaria.

La Junta de Gobierno municipal también tendrá una composición paritaria entre PSOE y PSM, con tres miembros cada uno, por uno de Ciutadella Endavant.

385 días

Han pasado 385 días desde el fiasco que sirvió en bandeja la gestión municipal al Partido Popular y, cuando Llorenç Ferrer sea investido alcalde, habrán transcurrido 400 días desde el inicio del gobierno en minoría de Juana Mari Pons.

Ha sido, según Maria Jesús Bagur, «una situación anómala e inestable» de la que cabía «salir» para «restituir la normalidad institucional». El PP necesitaba «los votos de la oposición para conseguir una mayoría necesaria para impulsar los grandes proyectos de futuro», y la izquierda ya no podía seguir «haciendo valer la mayoría progresista» desde fuera del gobierno.

Su gestión a partir del 20 de julio y el veredicto del pueblo en las urnas determinarán en 2027 si la izquierda acaba pagando o agradeciendo el paso que, tras largos meses amagando, ahora ya ha dado.