Entrevista a la abuela bloguera

"Le dije a mi nieto: para qué quiero un blog si ya tengo libreta"

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Soy abuela de cinco continentes?, comenta orgullosa

06-11-2015

Galardonada recientemente con los premios BOB's a la mejor bitácora en español, la gallega María Amelia López conversa sobre su nueva y rejuvenecedora vida como experta internauta de 95 años

FICHA María Amelia López (Muxía, 1911). Nació el día antes de Nochebuena. Se define como la "abuela" bloguera de los cinco continentes. Recientemente ha dado la sorpresa en los galardones BOB's al hacerse con el Premio del Jurado y el Premio del Público al Mejor Blog en Español. Todo se lo debe a su nieto, que el día de su cumpleaños, "como es muy cutre", le regaló una bitácora, www.amis95.blogspot.com, ha superado todas las expectativas de esta gallega. De profesión: internauta experimentada.

Raquel Marqués   
Ciutadella
Buenos días María Amelia, le llamo del diario "Menorca", ¿cómo se encuentra hoy?
Regular, pero bueno... dígame, ¿de dónde dice que llama?, ¿desde Mallorca?
No, desde Menorca, de la isla vecina, para la entrevista ¿recuerda?
Ah, vale, sí, sí.
Queríamos darle la enhorabuena por el galardón (premios BOB's),  no sé si se lo esperaba...
La verdad es que no, ha sido toda una sorpresa. Resulta que ahora el próximo 23 de diciembre, cumpliré 96 años y hará un año del regalo de mi nieto. Un blog me dijo entonces, a lo que yo le contesté: "para qué quiero un blog(c) si ya tengo libreta". ¿Sabe qué pasa? que yo no sabía lo que era un blog, ni tampoco tenía experiencia en internet, así que mi nieto me dijo que aquello era una manera de comunicarme con la gente a través de las entradas en la bitácora. Para mí una de las mayores sorpresas fue ver cómo me empezaron a escribir de todas partes del mundo.
Escuché que al recibir la noticia del galardón los blogueros le saturaron a comentarios y felicitaciones.
Sí, sólo ese día me escribieron y me llamaron más de 60.000 personas.
Pero eso es mucha gente María Amelia, ¡es una barbaridad!
Ya lo sé. ¡Pero si no doy a basto! Es imposible contestar a todo el mundo, ya me gustaría... Agradezco muchísimo el apoyo de los blogueros, en realidad les llamo mis nietos, y son muchos, pasan del millón y medio.
Y el suyo, el que le hizo el "regalo" que la ha llevado a vivir toda esta vorágine cibernética ¿cómo se llama?
¡Uy!, no se lo puedo decir, él no quiere salir para nada, ni que nadie le conozca, con una famosa en la familia ya tenemos bastante. Es que ninguno de los dos nos esperábamos todo esto...
¿Usted es la bloguera de más edad del mundo?
Eso dicen, sí, o al menos es lo que  publican los medios de comunicación. Ahora soy abuela de los cinco continentes, pero ¡si me han sacado veinte años de encima!
¿Cómo, ya no tiene 95?, ¿en qué quedamos?
No, lo que quería decir es que a mí internet me rejuvenece, y eso que dicen muchas cosas malas de la red, pero yo hasta el momento no las he visto. Jamás pensé encontrarme aquí a gente tan buena. Fíjese ahora mientras hablo con usted me parece que tengo 17 años...
¿Por qué aconsejaría el uso de internet?
Pues mire porque es como un profesor en casa, ¡qué digo!, mejor que un profesor... porque un maestro te explica una, dos o tres veces y después se cansa. Pero en internet, y sobre todo para los que tenemos poca memoria, podemos consultar quinientas veces si queremos, para eso está el "Google" ¿no? internet es como un compañero.
Hay mucha gente sola que necesita conversación...
Sí, claro, internet es mucho mejor que que te den una pastilla para dormirte y otra para levantarte, porque luego, le digo una cosa, para volver a levantarse hay que tener mucha fuerza de voluntad, porque a mí me pasó...
Así que su blog le cambió la vida.
Completamente. Estoy más activa. ¿Sabe?, hace unos meses estuve en Brasil.
¿En serio?
Sí porque tenía mucha ilusión de conocerlo y para allá que me fui. Y le aseguro que ese viaje no lo hace cualquiera, y más a mi edad. Me hice una foto con unas maracas y la mandé a la familia y mis nietos me dijeron: "¡Mecachis, esta abuela es de miedo!".
Y habiendo viajado tan lejos, ¿conoce las Baleares?, ¿ha estado en Menorca?, ¿le escriben desde aquí?
Claro, ¿pero no le digo que recibo mensajes de todo el mundo? En Baleares sí que estuve, pero creo que sólo en Palma de Mallorca y también en las Canarias, las islas tienen unos paisajes preciosos, pero oiga usted ¡como Galicia no hay nada!
La verdad es que tener comunicación con todo el mundo no tiene precio, y todo gracias a su nieto.
Sí, sí, ya lo digo en mi bitácora que el día de mi cumpleaños (hará ahora un año), como es muy cutre me regaló un blog.
María Amelia, con tantos años en este mundo ¿cómo ve nuestra sociedad?
La veo mejor que antes, sobre todo con lo que se ha avanzado en la comunicación o en la igualdad de la mujer. Ahora, en educación éramos mejores nosotros. Se ha perdido el respeto, en los debates políticos tampoco se ve educación.
Y la vergüenza ¿sólo un poco?
¡Uy!, mire vergüenza tampoco tienen. El otro día vi a un joven por la televisión que se metía con la duquesa de Alba y ya no es porque sea duquesa, sino porque hay que respetar a la gente mayor. Ese chico era periodista y yo sé que la culpa no es de él, sino del que lo manda, pero pensé: "si ya empieza así cómo acabará en la profesión". El periodismo es un arma de doble filo.
Quisiera preguntarle algo que no suele ir en esta sección, sino que más bien se corresponde con nuestra contraportada "A cor obert", pero con el desastre del "Prestige" que azotó la Costa da Morte y siendo usted gallega, no puedo resistirme. ¿Cómo valora el fenómeno del cambio climático?
Uf, no sé cuál es la solución, pero, la verdad es que me da miedo cómo están yendo las cosas. ¿Sabe lo que oí decir? que hay gobiernos que tiran bombas a las nubes para que llueva y eso es normal... El ser humano está alterando la naturaleza.
¿Y cómo vivió la marea negra de chapapote?
¿Usted sabe lo linda que era la playa de Muxía antes del naufragio? Cuando pasó la catástrofe no me dejaron ir para evitarme el disgusto. Allí siempre me sentaba en una piedra, la piedra de María Amelia la llamaban porque después de tantos años ya era mía. Luego ya no me pude sentar por la suciedad. Ahora ya está todo limpio, pero le aseguro que no es lo mismo. Las piedras están muertas, están blancas, ya no tienen el color oro de antes. La gente que va ahora allí comenta "¡qué preciosidad!", pero los que lo conocemos de antes sabemos que no es lo mismo. La Costa da Morte tiene unas olas enormes y maravillosas. La verdad es que me gustaría agradecer a todos los voluntarios extranjeros que también vinieron a ayudarnos a limpiarla. Llegaron de todas partes porque saben apreciar nuestra tierra, y es que paisaje como en Galicia ¡ni hablar!

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