Al fondo, la habitación que se tuvo que apuntalar y donde todo indica que se originaron las llamas | Gemma Andreu

Ocho familias del bloque de pisos de la calle Sant Esteve de Maó afectado el jueves por la noche por un incendio tendrán que pasar varias semanas fuera de sus casas. La alcaldesa Conxa Juanola informó ayer de que la estructura de los inmuebles está bien, pero que el intenso calor que se concentró en el patio de luces les ha dejado sin las conexiones a servicios básicos como el agua corriente. Las obras a realizar para recuperar la normalidad conllevan, según las primeras estimaciones, un mes de trabajo, dijo la propia alcaldesa. El asunto queda en manos de las aseguradoras de la finca y de cada uno de los afectados, que ayer ya trabajaban sobre el terreno.

Estas ocho familias ya pasaron la noche del jueves fuera de casa. Cinco en domicilios de amigos y familiares, y tres (una media docena de personas) en apartamentos del Hotel Capri, que desde el primer momento se mostró dispuesto a colaborar. A mediodía de ayer eran dos las familias que permanecían en el hotel. El Ayuntamiento de Maó facilitará a partir del lunes un piso a las familias que lo deseen. De momento tiene a su disposición seis pisos del Ibavi.

Los pisos inhabilitados son la mitad de los 16 del bloque, los que comparten patio de luces, distribuidos en dos escaleras. Los inquilinos de la otra mitad pudieron pernoctar en casa. La vivienda donde se produjo el fuego está bastante dañada. Sobre todo la parte que da al parque de Ses Vinyes, donde está la habitación en la que todo parece indicar que se originó el incendio, que ha tenido que ser apuntalada a modo de precaución. La cocina está casi intacta, por lo que queda descartada la hipótesis inicial de una imprudencia en los fogones. Juanola deja cualquier información sobre el origen para las conclusiones de la investigación, pero la propiedad del piso asegura que los efectivos que intervinieron les comentaron que fue un cortocircuito.

Además de la vivienda donde se produjo el fuego, las más próximas están también afectadas en distinto grado. Se rompieron ventanas, el espeso humo dejó huella y el piso de debajo quedó inundado tras las labores de extinción y refrigeración. A pesar de ser un edificio ya antiguo, la estructura es resistente. Las elevadas temperaturas, según fuentes municipales, llegaron a fundir las canalizaciones del patio de luces. Varios bloques del barrio se quedaron sin agua hasta media mañana.

El dispositivo de extinción se prolongó hasta casi la una de la madrugada del jueves, momento en el que algunos vecinos pudieron ya acceder a las viviendas evacuadas, bien para quedarse, bien para recoger sus pertenencias. Poco antes los bomberos sacaron en perfecto estado un perro, dos gatos y dos pájaros del piso incendiado. Un arquitecto municipal visitó el bloque el jueves por la noche y ayer por la mañana para conocer su estado. Luego se permitió el libre paso a los vecinos.