El médico fue detenido el pasado 27 de agosto en el Hospital Mateu Orfila

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El procedimiento para instruir la causa contra el médico que fue detenido el pasado 27 de agosto en el Hospital Mateu Orfila, en Maó, se demorará al menos por espacio de unos ocho meses, en los que en principio continuará con la suspensión de empleo y sueldo que fue determinada por el Área de Salud de Menorca tras tener conocimiento de los hechos de los que se le acusa.

El galeno, de origen peruano, fue apresado bajo la acusación de un delito contra la intimidad y el honor al haber admitido minutos antes de su detención, que grababa al personal médico femenino de la Unidad de Cuidados Intensivos con un móvil camuflado sobre un armario del vestuario. Fueron dos enfermeras quienes advirtieron el camuflaje y dieron aviso a seguridad y posteriormente a la Policía Nacional.

El personal del Hospital continúa absorto tras conocerse lo sucedido, aunque una vez efectuados los comentarios iniciales el debate al respecto ha quedado silenciado, al menos en el interior del centro hospitalario por el que no ha vuelto a aparecer el profesional médico acusado.

Algunas fuentes consultadas por este diario han incidido en que la sorpresa resultó completa entre quienes más trataban al médico dado su carácter afable, su extrema educación y respeto hacia compañeros y compañeras y su diligencia profesional, como han constatado muchos de sus pacientes. J.C.L.E. cursó la especialidad en la facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca, que es una de las más prestigiosas del país en este servicio.

El abogado que le asistió tras la detención y se ocupa de su defensa declinó ayer realizar cualquier referencia al caso y rehusó comentar si recurriría al expediente disciplinario que le ha abierto Sanidad para tratar de paliar la duración del proceso que le supondrá verse privado de funciones y sueldo hasta que se celebre el juicio, algo que ocurrirá, probablemente, no antes de un año.

Posible patología

La línea de defensa deberá transcurrir, probablemente, por la admisión de los hechos que realizó el acusado ante la Policía, al reconocer que tenía un problema, lo que supone un atenuante. El acusado podría padecer una patología de larga evolución, quizás relacionada con una anomalía psiquiátrica desde la época de su adolescencia.

El contenido de los ordenadores y soportes digitales que le intervino la Policía tras su detención y el uso que podía hacer de ellos desde que iniciara las grabaciones, serán fundamentales para fijar la acusación y las penas que solicitará el fiscal y la acusación particular.