Schmidt fue conducido del cuartel de Es Mercadal al de Maó, y el mismo día reingresó en la prisión | Javier Coll

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La Guardia Civil estaba sobre la pista del ladrón de coches, Stephane Jean Michel Schmidt, desde que en la última semana se hubiera incrementado el número de denuncias por robo en el término municipal de Sant Lluís.

Este delincuente, que fue finalmente detenido el jueves en Es Mercadal por una pareja de la Benemérita, estaría detrás de al menos cinco de estos delitos, aunque tras su apresamiento y una vez conducido al cuartel de Maó, previo reingreso en la prisión el mismo jueves, no quiso admitir ninguno de ellos. La Policía Judicial del Instituto Armado en Maó ha constatado durante la precisa investigación que vuelve a llevar a cabo que el exmilitar francés forzó la entrada de un chalé deshabitado en la urbanización de Binissafúller, en la costa de Sant Lluís; y que ese fue su escondite durante la mayor parte de los 7 días de fuga desde el 6 de septiembre que era cuando debía regresar a la prisión tras tres días de permiso ordinario.

En ese chalé los agentes encontraron anteayer varios aparatos electrónicos robados, ordenador, cámara fotográfica y otros soportes digitales, que Schmidt habría robado en tres casas del municipio de Sant Lluís, cuando sus moradores estaban ausentes, y en el hotel rural de Biniarroca, en la carretera hacia Es Castell. En ese lugar, de madrugada, se apropió de diversos alimentos delicatessen tras forzar una puerta para acceder hasta la cocina del establecimiento. Diversas prendas de vestir y unos 3.500 euros que no han sido recuperados, constituirían el botín de esos cinco robos con fuerza que, probablemente, se le imputarán, ya que las cámaras de seguridad dejan entrever su silueta. Además, se le acusará del robo del vehículo Saab en Punta Prima, con el que huyó de la Policía Local de Es Mercadal tras ser visto por una vecina en Fornells, y el robo, también con fuerza, en grado de tentativa, en la gasolinera Mitjan Lloc, entre Maó y Alaior.

Cabe suponer que el recluso francés, condenado en mayo de 2017 por el robo de seis vehículos, dos hurtos en restaurantes y un robo con intimidación en el poblado de Talatí, permanecía en el chalé durante el día, y por la noche lo abandonaba en busca de dinero, prendas de vestir y alimentos. Las cantidades sustraidas que han denunciado los dueños no ha sido recuperadas por lo que, de ser su autor, Schmidt la habría gastado durante su fuga.

La Guardia Civil no descarta, sin embargo, que al margen de esos cinco robos el recluso esté relacionado con otros cometidos en la costa sur durante los últimos días, como dos de ellos en establecimientos de Punta Prima.

Se fugó, dijo, porque no quería volver más a la prisión

Quienes han tratado con el recluso francés sostienen que es un tipo agradable en la distancia corta, incluso amable. En la cárcel está bien considerado, han señalado otras fuentes, ha trabajado en la cocina, va pagando las indemnizaciones y asesora a otros reclusos en el gimnasio dada su formación militar y física. Schmidt, al parecer, se limitó a decir que no quería regresar más a la prisión. Otras personas próximas a la investigación, alertan sobre la peligrosidad del recluso conscientes de que podía haber originado un desastre mayor con sus últimas actuaciones, como cuando estampó el último coche que había robado, en una calle de Es Mercadal antes de su detención. El juez le citará a declarar cuando la Guardia Civil concluya las diligencias.