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El magistrado juez del Juzgado Penal de Maó, Bartomeu Mesquida, ha considerado inocente al hombre de nacionalidad española que había sido acusado por su expareja de amenazas y vejaciones en el domicilio de Maó.

El magistrado ha determinado su absolución, a petición del ministerio fiscal, y en contra del abogado de la acusación que pedía dos años de cárcel. La letrada de la denunciante ha recurrido a esta sentencia tras el juicio celebrado a mediados de octubre, en Maó.

Según la expareja, el 17 de septiembre ambos tuvieron una discusión en la que él la intentó intimidar ejerciendo control sobre ella. Denunció que le hizo creer que tenía un dispositivo a través del teléfono móvil para saber el lugar exacto dónde estaba y le exigió detalles de facturas para ejercer un control económico. La mujer declaró en el juicio que en otra ocasión lo había encontrado durmiendo bajo su cama ya que ambos seguían compartiendo la casa con sus hijos.

No demostrable

La sentencia determina que no se pueden demostrar las acusaciones y, en todo caso, pueden formar parte del clima tenso de separación en el que se hallan inmersos, cuyos términos deberían dirimirse en el terreno civil y no en el penal.