Comisaría de la Policía Nacional en Maó. | Gemma Andreu

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La mujer detenida por hasta 14 robos en domicilios de Maó acudía a casas en las que normalmente vivía gente mayor empleando todo tipo de excusas para poder entrar. Pedía trabajo, un vaso de agua para ella, leche para sus hijas, ofrecía un masaje al morador de la casa o permiso para ir al baño.

En una ocasión en la que le impidieron la entrada en la calle Sant Roc, ella puso la pierna para que la puerta no se cerrara, forcejeó con la dueña y logró entrar y robar 30 euros que esta tenía en un bolso. El morador de otra casa en la calle Des Negres la sorprendió ya dentro y trató de evitar que saliera para llamar a la policía pero ella consiguió escaparse.

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La mujer, una menorquina de 35 años de edad, está acusada de delitos de hurto, estafa, robo con fuerza y robo con violencia. Desde el pasado miércoles está en prisión, a raíz del auto dictado por la magistrada-juez del Juzgado de Instrucción número 2 de Maó.

Tal como ha venido informando este diario, en todos los casos denunciados la mujer acudía a domicilios de gente mayor, en calles céntricas de Maó, y buscaba cualquier excusa para entrar y apropiarse del dinero y los objetos de valor que podía encontrar.

La magistrada, Belén Velázquez, decretó su ingreso provisional en la cárcel por la vorágine delictiva en la que estaba inmersa en un breve espacio de tiempo y evitar que pueda cometer otros delitos incluso más graves.