La comisaría de Maó ha recibido cuatro denuncias y la comunicación de otras dos tentativas. | Gemma Andreu

La Policía Nacional, a través de las comisarías de Maó y Ciutadella, ha recibido cinco denuncias de empresarios menorquines del sector de la restauración que han sido estafados por supuestas compañías eléctricas durante las últimas semanas.

La suma total de la estafa entre los cinco locales engañados alcanza los 38.000 euros, entre cuatro restaurantes de Maó y uno de Ciutadella. Constan, además, al menos otras cuatro tentativas de estafa a otros tantos empresarios de las dos ciudades que advirtieron que estaban ante un posible engaño y lo han puesto en conocimiento de la Policía sin haber llegado a hacer la transferencia que se les exigía.

En Maó, cuatro restaurantes realizaron los pagos, prácticamente inmediatos, a la supuesta compañía eléctrica por valor aproximado de 3.000, 2.800, 8.000 y el último de ellos, dos de 9.000 euros cada una, respectivamente. En Ciutadella la transferencia del propietario del restaurante a la falsa compañía fue de 6.800 euros.

Los estafadores, que probablemente operan a nivel nacional para cometer sus delitos, consiguen los datos del empresario en cuestión y de la compañía distribuidora que estos tienen contratada, cualquiera de las que existen en el mercado. Dado que es cierta la existencia de retrasos en la emisión de facturas a cargo de las compañías eléctricas, juegan con la posibilidad real de que los restauradores contactados tengan cargos pendientes de pago.

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Así comunican con ellos entre las 13 y las 14 horas, es decir, la franja horaria de mayor actividad en el negocio. Tras identificarles con los datos que han conseguido de forma fraudulenta les instan a realizar una transferencia inmediata por los importes adeudados, en la mayoría de casos por encima de los 3.000 euros. En caso contrario les aseguran que se verán abocados al corte del suministro eléctrico con un margen de apenas 15 minutos.

Los empresarios que fueron estafados, ante la vorágine del trabajo de sus negocios en esos momentos, sin tiempo para hacer las comprobaciones más puntuales, y conscientes de que tienen facturas sin pagar porque no las han recibido, acabaron realizando las transferencias que en poco tiempo fueron retiradas por los impostores.

«A mi me cogieron en mal momento y sabían mis datos, me dijeron que si no hacía la transferencia de algo más de 5.000 euros en 15 minutos me cortaban la luz con el restaurante lleno», explica un restaurador del puerto de Maó donde se han producido varias estafas y tentativas.

«Les dije que yo tenía la factura pagada y me respondieron que la deuda era del año pasado, pero ahí ya sospeché y les rebatí que yo había cambiado recientemente de compañía». El embaucador insistió diciendo que las deudas se transferían pese al cambio de distribuidora, y que la transferencia debía hacerla directamente al número de cuenta que le proporcionaban, «y no a través del banco, como les propuse, porque no daría tiempo, y fue entonces cuando les envié a tomar viento».

La Policía Nacional investiga las denuncias y las tentativas de estafa para tratar de dar con los responsables.