Una de las últimas actuaciones relacionadas con drogas en Maó, ocurrida en un local de la calle Vassallo. | Josep Bagur Gomila

El Ayuntamiento de Maó tiene en exposición pública la redacción inicial del Plan de Drogas y Adicciones en el municipio, un trabajo que será sometido a la aprobación del pleno del próximo mes de diciembre, y que tiene como objetivo abordar un problema en continuo crecimiento para poder coordinar las acciones de prevención que sean necesarias.

El área de Servicios Sociales está al frente de esta iniciativa que parte de la obligatoriedad que marca la normativa estatal para que todos los municipios de más de 20.000 habitantes cuenten con un plan de actuación específico contra las drogas y las adicciones. Estará sometido al Plan Nacional de Drogas, como el autonómico y al insular lo que le permitirá recibir los recursos económicos que emanen de él.
La dotación presupuestaria para su ejecución correrá a cargo del propio Ayuntamiento, aunque recibirá ayudas de otras instituciones con las que acentuar la coordinación global que persigue y cofinanciar su coste, ha explicado el regidor, Enric Mas.

Ese es el propósito del plan municipal, convertirse en un instrumento para planificar las acciones a desarrollar en el ámbito local de acuerdo con la participación de cuantas asociaciones, cuerpos policiales y otros organismos se impliquen en ella. Se pretende un abordaje integral y complementario de las conductas adictivas que se viven en Maó para incluir medidas de promoción y protección de salud, prevención, asistencia y reinserción social. Dados los otros organismos insulares o autonómicos que tienen sus propios servicios de drogodependencia, el concejal señala que no se trata de invadir competencias «sino de coordinar la forma como vayamos a actuar todos los que estemos implicados en esta línea de trabajo de manera transversal, que viene marcada por el Plan Nacional de Droga».
El Ayuntamiento encargó a la ONG Proyecto Hombre Balears, como especialista en el tratamiento y prevención de adicciones, la redacción de este trabajo inicial cuyo texto fue consensuado con los técnicos municipales de Servicios Sociales.

Una vez sometido a exposición pública y aprobado por el pleno será «cuando las dos comisiones que integrarán este plan, la técnica y la ciudadana, comiencen a dotarlo de contenido», indica el edil, con actuaciones concretas durante un primer plazo de cuatro años, que es su tiempo de vigencia.
En este primer año, que en la práctica ya será el próximo, se debe crear la comisión técnica formada por cinco representantes municipales, uno del Consell, otro de Proyecto Hombre y uno más del IBSalut. Será la que apruebe el plan y su implementación, mientras que la comisión ciudadana, formada por miembros del Consell Municipal de Servicios Sociales, favorecerá la el funcionamiento de las actuaciones que integre el plan anualmente, propuestas por las diferentes comisiones de trabajo.