El acusado, junto a su abogado, durante el juicio

La declaración de los policías locales que fueron los primeros en llegar a la nave del Polígono de Ciutadella donde falleció Elisabeth Pimentel Montilla ha puesto en cuestión la que hizo su marido, acusado de haberla ahogado tras drogarla en la madrugada del 18 de junio de 2018.

La mayoría de los seis agentes de Ciutadella han coincidido en la tranquilidad que mostró el hombre cuando llegaron a la nave. Le vieron junto al cuerpo de la mujer encorvado y tratando de hacerle, supuestamente, maniobras de reanimación, aunque no era esa la posición idónea para hacerla, han indicado. El cuerpo desvanecido solo tenía la cabeza mojada, alrededor del jacuzzi estaba seco y el recipiente, además, estaba cerrado con una lona en sus tres cuartas partes. En su interior había un máximo de 40 centímetros.

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Los agentes instaron al hombre a que saliera del espacio al fondo de la nave donde estaba el jacuzzi, extendieron el cuerpo de la mujer y trataron de reanimarla durante 40 minutos, sin lograrlo. El hombre quedó fuera en actitud contemplativa, «estaba tranquilo y en ningún momento daba la sensación que estuviera bajo los efectos del alcohol o las drogas», ha declarado uno de los policías.

Para facilitar la llegada de la ambulancia y la camilla, los agentes fueron despejando la nave que estaba llena de barcas sin que el hombre colaboraba, «me preguntaba que por qué teníamos que quitar las barcas, y le dije que ayudara porque su mujer se estaba muriendo».

En la entrada de la nave estaba la amiga de la pareja que, supuestamente, no había participado en noche de drogas y alcohol a la que se había referido el marido en su declaración como causa de la muerte de su mujer. «Estaba atemorizada y repetía que se quería marchar y que no la dejáramos al lado del hombre, que no se le acercara, que habían pasado cosas muy serias».