El acusado, esta mañana, durante el juicio celebrado en la Audiencia | Foto: ALEJANDERO SEPÚLVEDA

Seis años y medio después de que se produjeran los hechos ayer quedó visto para sentencia el juicio a un hombre de 29 años, acusado de haber violado a una joven en los baños de un pub de Maó el 1 de julio de 2016.

La versión de la víctima, que había retirado la acusación y renunciado a la indemnización de 20.000 euros debido al tiempo transcurrido, hizo que la fiscal mantuviera la misma petición de condena. El hombre, natural de Córdoba, se enfrenta a 9 años de prisión por agresión sexual, mientras que su abogado defensor, Miquel Mercadal. pidió la absolución porque el acusado asegura que todo lo que sucedió fue consentido.

Los hechos se produjeron poco antes de las 6 de la madrugada cuando el establecimiento estaba próximo al cierre.Ambos se habían conocido en la barra del bar y al parecer la joven ya iba bajo los efectos del alcohol tras haber consumido seis o siete copas. La mujer mantuvo su denuncia y explicó que él entró tras ella al servicio, lo cerró y la forzó. «Le dije que saliera pero empezó a besarme y manosearme, me bajó los pantalones y me puso contra el lavabo, yo le decía que no quería pero él me sujetaba fuerte para que no me fuera». Explicó que el hombre llegó a penetrarla anal y vaginalmente hasta que el dueño del bar llamó a la puerta para que salieran. «Entonces sí me soltó y pude salir».

Una vez fuera llamó a sus amigos y posteriormente al llegar a su casa explicó lo sucedido a su familia que la acompañó ese mismo día a poner la denuncia.

La declaración del hombre resultó opuesta. Dijo que había conocido a la mujer en la discoteca, «pero no recuerdo su nombre ni si nos llegamos a besar». Añadió que era la primera vez que salía de marcha y aseguró que fue ella la que le dijo que ambos se dirigieran al baño. Una vez dentro ella le practicó una felación y aunque negó que llegara a penetrarla el análisis biológico demostró restos de su semen en la zona íntima de la mujer».

El acusado aseguró que cuando él terminó ella quería más pero como él «ya había conseguido lo que quería» y pretendía irse, «supongo que le sentaría mal que la dejara así por eso salió    salió insultándome y diciéndome si la iba a dejar así». También negó que cerrara el pestillo cuando entraron al baño «ni sé si lo había». Otros testigos declararon que que vieron a la mujer enfadada cuando abandonaba el local. En el turno de última palabra el hombre ha insistido en su inocencia, «me queda esto grande», indicó.

El apunte

La defensa impugna las pruebas biológicas que confirman la relación, forzada o no

La defensa del acusado ha impugnado el resultado de los análisis biológicos que confirman la presencia de esperma en el organismo de la mujer. Estima que los análisis no revelan si las relaciones mantenidas entre el acusado y la presunta víctima fueron forzadas o consentidas, mientras el hombre dijo en el juicio que no recordada si había llegado a consumarla.

Según la defensa la revisión médica no reveló que hubiese existido violencia pero la fiscal sostiene en su escrito de acusación que el hombre trató de penetrarla analmente.Como consecuencia, indica el escrito de acusación, sufrió una pequeña herida en zona perianal que precisó siete días para su curación. Es por ello que está acusado por un delito de agresión sexual con acceso carnal recogido en los artículos 178 y 179 del Código Penal.