La vivienda unifamiliar está en la calle de Es Castell, de la urbanización del mismo pueblo. | Gemma Andreu

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Una parte del vecindario de la calle de Es Castell, en la urbanización de Son Vilar, se ha dirigido al Ayuntamiento de la localidad para denunciar las molestias que causan los inquilinos de una casa unifamiliar en la que residen desde hace varias semanas, sin contar con la autorización de la propietaria.

El caso ha llegado a la Guardia Civil de la compañía de Menorca, a la que ha dado traslado el propio Consistorio de Es Castell después de abrir un expediente como primer trámite para intervenir ateniéndose a la normativa vigente.

La información que emana de los vecinos, a la que ha tenido acceso el Ayuntamiento, supone una vuelta de tuerca más en el ámbito de la ocupación ilegal de viviendas. Según estos testimonios, una persona sin domicilio reconocido habría forzado la entrada de esa vivienda en la que actualmente no reside su propietaria, una mujer británica de avanzada edad, para posteriormente tomar posesión de ella y lucrarse alquilándola a una familia. El hombre, siempre según las mismas fuentes que también maneja el Ayuntamiento, al parecer, cambió la cerradura principal de la casa, como paso previo a publicar un anuncio para alquilarla en algunas redes sociales.

Anunció la casa por internet

Ese propósito lo consiguió, o al menos esa es la confirmación que han dado los actuales moradores de la vivienda cuando la Policía Local, atendiendo a la demanda de los vecinos, acudió al inmueble y trató con ellos. Estos explicaron que habían visto la casa en un anuncio, habían contactado con el responsable y tras cerrar el acuerdo le pagaron por adelantado los tres meses que les había pedido. Desde entonces nadie más ha vuelto a saber del individuo en cuestión, mientras los inquilinos se hicieron valer ante los agentes esgrimiendo el pago realizado por lo que no tienen la más mínima intención de abandonar la casa.

La Policía Local ha trasladado su informe a la Guardia Civil que ahora investiga el caso antes de que este llegue al juzgado, como vía legal para forzar el desalojo, lo que supone un largo proceso judicial.

El apunte

Preocupación entre los vecinos por una práctica que se extiende en casas vacías

«Lo que ha pasado con la casa de esta señora preocupa mucho al vecindario de Son Vilar», explica un propietario de la misma urbanización del municipio de Es Castell. El temor se extiende porque en la misma situación del inmueble de la calle de Es Castell, que primero fue ocupado y luego alquilado tras cambiar la cerradura, se encuentran otras viviendas cuyos dueños no residen en la Isla todo el año.

«Hay casas de gente que solo viene en verano unas semanas, y tal y como se está poniendo la situación, hay motivos para estar preocupados». Máxime, añade el mismo vecino, «cuando la policía apenas aparece por Son Vilar, como sucede con el descuido de las calles y la vegetación que crece».

La práctica de ocupar una casa deshabitada se extiende en Menorca gracias a la impunidad de la legislación, señala José Pons, director comercial de Bonnin Sansó. «Ya no la ocupan porque no tengan donde vivir, sino para realquilarla y lucrarse o porque así no tienen que pagar, aunque puedan hacerlo», afirma.