Historia bajo el mar

La sala de máquinas del ‘Francina’, que naufragó en 1974 en la costa norte, protagoniza un reportaje en la revista SUB

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Degradación. El equipo de submarinistas explora de vez en cuando la sala de máquinas del «Francina» y observa cómo el agua lo de

Degradación. El equipo de submarinistas explora de vez en cuando la sala de máquinas del «Francina» y observa cómo el agua lo degrada paulatinamente

20-08-2016 | G.P.

Las profundidades del mar esconden historias acaecidas hace décadas, preservándolas a la espera de ser contadas de nuevo. De ello se encargan profesionales como Guido Pfeiffer, periodista y director de la revista especializada SUB, que en su último número recrea el naufragio del «Francina», una embarcación propiedad de un armador holandés que el 3 de febrero de 1974 se hundió en la costa norte de Menorca, concretamente en la zona conocida como Es Racó de sa Cova, entre Punta Nati y Cala Morell.

El barco, con bandera de Liberia, había partido el día anterior de Marsella en dirección a la costa argelina. Transportaba naranjas, hierro, fulminantes para explosivos y productos químicos. Estos últimos estaban estibados en la proa del buque. Con el mal tiempo reinante, con fuertes vientos y oleaje intenso, hubo una explosión en cadena a bordo que provocó el incendio de la nave.

Tan solo cuatro de los catorce miembros de la tripulación salvaron la vida en el fatídico accidente. El mal tiempo imposibilitó un rescate, que habría podido tener un desenlace aún peor. En la costa se dieron cita numerosos curiosos, quienes observaban con impotencia el intento de los tripulantes por sobrevivir mientras el barco de hundía entre las agresivas olas. Como último recurso botaron las dos balsas inflables de salvamento, quedando totalmente a la deriva. Al chocar contra las rocas pincharon, dejando a la tripulación a merced de las olas.

La sala de máquinas del «Francina» es el único testimonio de este naufragio que persiste bajo el agua, desde hace ya 42 años. Guido Pfeiffer sostiene que en tan solo un año han observado un gran deterioro del pecio. Está a unos 12 metros de profundidad, cerca del acantilado, motivo por el cual «muchas veces los submarinistas pasamos de largo, nos pensamos que los pecios están mar adentro y a mucha más profundidad, pero en la costa también hay», asegura.

El periodista italiano pasa largas temporada explorando las profundidades menorquinas y es habitual encontrar reportajes sobre los grandes pecios de la Isla publicados en su revista.

«En este caso no es un gran pecio, pero nos interesan las historias, la vida natural, siempre estamos buscando, y, pese a que el naufragio del «Francina» es conocido, no lo es tanto el estado en el que se encuentra el motor», explica.


Exploración

Pfeiffer y sus acompañantes están estos días en Menorca, explorando en las profundidades. Descienden hasta los cien metros, a lugares totalmente desconocidos. «Cuando bajas a esta profundidad encuentras en Mediterráneo original, el auténtico», revela.

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