Sant Cristòfol 2018

La fiesta arranca con brío

Es Migjorn Gran disfruta de una intensa y emotiva jornada festiva en una tarde marcada por el sofocante calor

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Jaleo en Es Migjorn Gran

La regidora més jove de l’Ajuntament, Ana Britt Sánchez Tuomala, ha lliurat el penó de Sant Cristòfol a la caixera fadrina

La regidora més jove de l’Ajuntament, Ana Britt Sánchez Tuomala, ha lliurat el penó de Sant Cristòfol a la caixera fadrina

Sergi Garcia
La regidora més jove de l’Ajuntament, Ana Britt Sánchez Tuomala, ha lliurat el penó de Sant Cristòfol a la caixera fadrinaLa regidora més jove de l’Ajuntament, Ana Britt Sánchez Tuomala, ha lliurat el penó de Sant Cristòfol a la caixera fadrinaLa regidora més jove de l’Ajuntament, Ana Britt Sánchez Tuomala, ha lliurat el penó de Sant Cristòfol a la caixera fadrinaLliurament del bastó de comandament i la medalla de Sant Cristòfol per part del 1er tinent de batle al caixer batle, Pere MollLliurament del bastó de comandament i la medalla de Sant Cristòfol per part del 1er tinent de batle al caixer batle, Pere Moll
Sant Cristòfol as Migjorn GranSant Cristòfol as Migjorn GranSant Cristòfol as Migjorn Gran

A las cinco de la tarde, con el mercurio que marcaba los 30 grados a pleno sol, la fiesta se esperaba con ganas el en Pla de l'Església, y así lo manifestó el público cuando se produjo el tradicional repique de campanas seguido del siempre contagioso ritmo de la Banda de Música des Migjorn Gran. La fiesta arrancaba con brío para anunciar con un pasacalles que Sant Cristòfol ya estaba en marcha.

Pasaban dos minutos de las seis de la tarde cuando en las escaleras del Saló Verd, la fabiolera, Adriana Moll Sales, pidió al primer teniente de alcalde, Enric Berlinghieri, el permiso para iniciar el replec. Al grito de que «comience la fiesta», los aplausos dieron paso a uno de los momentos más esperados de la jornada, el primer toque de fabiol. Acto seguido, la caixera fadrina, Ester Bagur, recogía la bandera de Sant Cristófol.

El replec fue el protagonista de la fiesta durante la siguiente hora, un periodo durante el que la qualcada dio tres vueltas.

Cuando el reloj marcaba las 19.12, Berlinghieri entregó el bastón de mando y la medalla de Sant Crfistòfol al caixer batle.

Eran las 20.04 de la tarde cuando la comitiva entraba en la iglesia.

El momento álgido había llegado, en Sa Plaça no cabía un alfiler y el Jaleo estaba en marcha cuando pasaban 15 minutos de las nueve. Una celebración que transcurrió con más público como testigo a medida que avanzaba la noche.

[Lea la noticia completa en la edición impresa del 28 de julio en Kiosko y Más]

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ruben
Hace más de 2 año

BONES FESTES MIGJORNERS¡¡¡¡¡¡

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