Alejandro Gimeno afirma que se pueden hacer slacklines por toda la Isla, y que uno de sus lugares preferidos para esta práctica es Cala Rafalet

TW
3

Alejandro Gimeno Tortosa tiene 29 años y vino a Menorca hace cuatro años procedente de Sabadell, donde ya practicaba el slackline. Aquí trabaja dando clases de este deporte en el club de escalada Talayotic Monkeys, cuyo rocódromo está en Sant Lluís.

Esta actividad consiste en poner una cinta élastica de poliester entre dos puntos, y caminar sobre ella. Hay diferentes modalidades: highline en altura, y waterline sobre el agua. Se realiza descalzo y el equilibrio se consigue mediante la práctica.

Nociones básicas

Gimeno sostiene que para practicarlo en el exterior hay que tener unas nociones, y que en las clases en el rocódromo explican específicamente las pautas del cuerpo para saber cómo equilibrarse. Asimismo, hay que saber anclar. Para él, es mejor tener una base en el suelo, y luego ya ir evolucionando poco a poco. «Se pueden hacer saltos y acrobacias, pero nos dedicamos sobre todo a andar. Solemos montar las distancias entre 80 y 20 metros, pero se pueden montar todo lo que quieras, hemos montado hasta 386 aquí en la Isla».

También explica que la diferencia entre slackline y funambulismo es que «el funambulismo se hace con cable de acero y nosotros utilizamos cinta de poliester, ellos utilizan una barra para poder equilibrarse, y nosotros utilizamos nuestro propio cuerpo, y normalmente ellos no van asegurados para hacer la actuación, mientras nosotros siempre vamos asegurados en altura con un arnés que va atado a la cinta».

Sobre sus pasión por este deporte, afirma que lo practican casi todos los días, si el tiempo lo permite. En cuanto al número de personas que lo ejercen, asegura que sobre todo en verano son gente de fuera, que viene de vacaciones, «y nos juntamos las personas que nos conocemos, pero normalmente hay poca actividad. Desde el club Talayotik Monkeys los más activos somos tres o cuatro».