El efecto de las rebajas se dejó notar en una jornada más movida de lo habitual en Maó | Gemma Andreu

3

El modelo heredado del Black Friday no acaba de convencer al comercio, pero el sector cada vez lo ve con menos recelo. Está más que asumido que llegó para quedarse y que lo mejor que se puede hacer es adaptarse a las nuevas circunstancias. «No podemos nadar contracorriente, así que no queda otra que apoyarlo porque es lo que la gente demanda; si no te sumas, quedas fuera de juego», resume Macià Coll, gerente de la asociación comercial Ciutadella Antiga.

Desde la Asociación de Comerciantes de Menorca (Ascome), su presidente, Vicente Cajuso, también ve con buenos ojos esta tradición importada desde Estados Unidos «porque es una manera de fomentar el consumo; motiva la venta, y como asociación tenemos que estar a favor de ello».

Lo que ya no gusta tanto es que lo que comenzó siendo la fiesta de las rebajas del último viernes de noviembre se prolongue tanto en el calendario. «Lo que era un día ahora es una semana, con tanta oferta se llega a perder un poco la noción», lamenta Coll. Mientras que Cajuso insiste en que hay que acostumbrarse «a trabajar con márgenes más reducidos» para seguir adelante, es el precio que los comerciantes tienen que pagar como consecuencia del nuevo modelo.

Pero parece que la razón de que el sector se queje menos de lo que lo hacía otros años, especialmente en la época prepandémica, tiene una explicación clara. Nadie esconde que la de 2021 ha sido una buena temporada para el sector. Con un verano en el que se hizo una caja mayor de lo esperada, los buenos resultados turísticos de octubre fueron un plus, que incluso se prolongó con unas ventas animadas en lo que llevamos de noviembre, advierten desde Ciutadella Antiga, pese a que la lluvia habitualmente suele jugar en contra de las ventas.

Así, los comerciantes, a falta de cuadrar la caja del viernes, han visto este año el Black Friday como una buena ocasión para continuar con la buena racha de ventas que se respira a nivel general. Aunque también es cierto que el cambio de perfil en el visitante ha pasado factura a otro tipo de establecimientos, como los que dependen más del turismo inglés.

Pese a las buenas sensaciones, la incertidumbre planea sobre el ambiente. Las asociaciones comerciales temen que las ventas adelantadas de esta semana resten potencial a la campaña navideña, mientras que por otra parte preocupa que los problemas en la distribución de algunos artículos acaben pasando factura al final.