Pere Cabré dirigió la cata-degustación | Josep Bagur Gomila

Menorca ha sabido recuperar la cultura y la tradición de la elaboración de aceite en la Isla gracias a la iniciativa de varios productores locales que integran la asociación ‘Oli de Menorca’.

En la actualidad ya se han plantado más de 40.000 olivos de las variedades picual, arbequina, empeltre, ‘olivó’ y koroneiki, que procede de Grecia. El aceite menorquín, asociado al clima mediterráneo, es de una gran calidad y con unas cualidades organolépticas excepcionales.

Para presentar y explicar la cosecha de 2021, la asociación celebró este jueves dos catas de degustación en los restaurantes ‘Smoix’ de Ciutadella y ‘Ses Culleres’ de Maó, a cargo de Pere Cabré, consultor de industrias agroalimentarias, experto en aceites y frutos secos, que dirige un laboratorio reconocido por el Departament d’Agricultura, Ramaderia i Pesca de la Generalitat de Catalunya.

Cinco aceites

La cata consistió en la degustación, contraste y valoración de cinco aceites, producidos en los ‘llocs’ Alparico, Llucasaldent Gran, Morvedra, Son Felip y Binissaida de sa Torre.

Los participantes descubrieron los aromas que desprenden los volátiles, gustos y sabores y tuvieron la oportunidad de contrastar la acidez y la personalidad de cada aceite, porque cada uno aporta matices distintos.

Después de degustar cada aceite, cuyas características describió Pere Cabré, los dos restaurantes ofrecieron un menú donde el aceite de oliva virgen extra fue el ingrediente que aportó identidad a cada plato. Por ejemplo, ajoblanco con sirviola y cereza; ensalada de calabaza glaseada; raviolis de col, setas con emulsión de trompetas negras; pescado de roca con menestra de verduras de temporada; y cochinillo al horno con gnocchis salteados, pimienta y limón.

Enric Picanyol explicó el esfuerzo que se ha realizado estos últimos años para reintroducir y recuperar la producción de aceite en distintas explotaciones agrícolas de Menorca, y destacó los resultados que se están obteniendo con excelentes de alta calidad.

Las fincas que han apostado por esta iniciativa, relevante para diversificar la producción en el campo de la Isla, han realizado importantes inversiones, con la plantación de olivos de diferentes variedades. Una de las cuestiones clave para garantizar la continuidad y viabilidad de las inversiones consiste en la comercialización del aceite, una vez ha concluido el proceso de producción y envasado.

En este momento la asociación trabaja para conseguir que la Unión Europea reconozca el aceite producido en Menorca con Indicación Geográfica Protegida, una declaración que dará amparo al aceite menorquín. Es un largo proceso que se espera completar en el plazo de dos años para que el aceite de Menorca este protegido con identidad propia.